10 discos de iconos del rock y pop que sorprendieron al cambiar de género
Damon Albarn, Sting, Serj Tankian, Mike Patton, Billy Corgan, Sonic Youth y Flea dieron un giro radical a su carrera publicando sinfonías, óperas, música ambiental, ballet, improvisaciones de jazz, versiones de la edad de oro de la ‘canzione’, piezas renacentistas y experimentos sonoros
El regreso más esperado del hip hop, el de André 3000, exlíder de Outkast, resultó ser un álbum de casi hora y media de flauta. Ni una sola rima ni bases potentes, solo música ambiental. Sting llevó su curiosidad aún más lejos en ‘Songs from the labyrinth’, un disco dedicado a la música renacentista de John Dowland, interpretada con laúd. El primer trabajo en solitario de Damon Albarn fuera de Blur, The Good, the Bad and The Queen, Gorillaz y de sus numerosos proyectos colectivos y supergrupos acabó siendo una ópera folk inspirada en la vida de John Dee, un matemático y consejero de la reina Isabel I de Inglaterra, que acabó sucumbiendo a las ciencias ocultas.
Thomas Bangalter, la mitad del grupo de electrónica más influyente del siglo XXI, Daft Punk, se encargó de la partitura de un ballet. Flea, uno de los mejores bajistas de la historia, el número 22 según la revista ‘Rolling Stone’, famoso por mezclar punk, funk y psicodelia y uno de los pilares del sonido de Red Hot Chili Peppers, cumplió su sueño de niño de convertirse en trompetista de jazz y publicar un álbum con composiciones propias y versiones. Mike Patton, probablemente el mejor cantante de rock, y el que dicen que posee el mayor rango vocal, se vistió de ‘crooner’ para homenajear al pop italiano de los años 50 y 60 con una orquesta. Uno de los padres del grunge, Billy Corgan, se marcó un disco doble de experimentación instrumental sin el clásico muro de guitarras de The Smashing Pumpkins.
Son algunos ejemplos de artistas que, en un arrebato creativo, abandonaron su zona de confort y emprendieron un camino en su carrera nada lógico e inesperado, probando en géneros menos accesibles para sus fans (que, en otras circunstancias, muy probablemente nunca se molestarían en escuchar) e invisibles para las listas de éxitos como el jazz, la experimentación sonora y la música ambiental e, incluso, el ballet y la ópera, de los que el actor Timothée Chalamet recientemente se atrevió a decir «que no importan a nadie».
Una transición de lo comercial a lo experimental que no siempre es bien recibida por la industria ni comprendida por el público. Algunos de los ejemplos citados dieron como resultado álbumes más que interesantes porque supusieron un reto personal para unos músicos que, por curiosidad, por evitar el estancamiento, por una necesidad de romper con el pasado o simplemente como redención o terapia, se aventuraron a tocar otros instrumentos o a componer de forma en que cada nota de cada instrumento importe y con mayor exigencia técnica. Sin embargo, en otros casos el deseo de romper con lo establecido quedó como episodios únicos, casi como notas al margen, o derivó en obras pretenciosas o excentricidades en las que la experimentación sonora se volvió ruido gratuito y el minimalismo se transformó en una falta absoluta de ideas.
1
André 3000 (Outkast)
Álbum: New blue sun
Fecha de publicación: 17 de noviembre de 2023
Duración: 87:41
Productores: André 3000 y Carlos Niño
Cambio de género: Del hip hop a la música ambiental/ new age
Después de años de especulaciones y de silencio tras la disolución de Outkast, André 3000 por fin publicó en 2023 su primer álbum en solitario, ‘New blue sun’, pero sin tener nada que ver con lo que podría esperarse de él. Se trata de un trabajo totalmente instrumental más cercano al new age, ambient y jazz experimental y pensado para crear atmósferas en lugar de apostar por canciones tradicionales. Y lo más sorprendente aún, las grandes protagonistas son las flautas (contrabajo, de madera, de bambú, maya…), un instrumento con el que André 3000 ya sorprendió en la banda sonora de ‘Todo a la vez en todas partes’.
Para no dar lugar a equívocos, el álbum incluía una etiqueta de aviso: ‘No Bars’, es decir, para advertir de la ausencia de rimas, y el título de la primera canción dice claramente ‘I swear, I really wanted to make a rap album but this is literally the way the wind blew me this time’ (Lo juro, de verdad quería hacer un álbum de rap pero esta es literalmente la dirección en la que me ha llevado el viento esta vez).
El disco es el resultado de la colaboración con el percusionista Carlos Niño, que también ejerce de productor, y cuenta con la participación de músicos como Nate Mercereau, Surya Botofasina, Deantoni Parks, Diego Gaeta, Matthewdavid, V.C.R, Jesse Peterson, y Mia Doi Todd, que tienen tanta importancia musicalmente como el propio André 3000, que en muchas ocasiones se queda en un discreto segundo plano.
Aunque el álbum estuvo nominado en los Grammys, recibió buenas críticas y se incluyó en las listas de lo más destacado del año (en ‘Pitchfork’ ocupó el puesto 50), lo mejor, sin duda, son los títulos de las canciones: ‘The slang word p(*)ssy rolls off the tongue with far better ease than the proper word vagina. Do you agree?’ (La palabra coloquial ‘p(*)ssy’ se pronuncia con mucha más facilidad que la palabra correcta, ‘vagina’. ¿Estás de acuerdo?).
2
Sting
Álbum: Songs from the Labyrinth
Fecha de publicación: 10 de octubre de 2006
Duración: 48:27
Productores: Sting y Edin Karamazov
Cambio de género: Del pop/rock a la música del Renacimiento
¿Qué ha hecho Sting esta vez? Y la pregunta no es por su reciente colaboración con Ca7riel & Paco Amoroso o la anterior con Shaggy. En esta ocasión nos referimos a su disco ‘Songs from the Labyrinth’, publicado a través del sello Deutsche Grammophon y en el que el músico versiona de forma fiel al compositor John Dowland (1563-1626), un trovador en la corte de Isabel I de Inglaterra, que fue contemporáneo de Shakespeare y a quien muchos consideran la primera estrella del pop.
Acompañado por el laudista bosnio Edin Karamazov, el exlíder de The Police ofrece en este disco dieciséis canciones y temas instrumentales (en algunos de ellos toca el laúd y el archilaúd) y se atreve incluso a cantar, en ediciones especiales, todo un éxito como ‘Message in a bottle’ al estilo renacentista. Su interés por el músico surgió tras unas conversaciones con el actor John Bird y, años después, con la pianista Katia Labèque, quienes le sugirieron que se adentrara en la obra de Dowland y que cantara sus composiciones, porque su voz encajaba bien. Entre las críticas, la inclusión de fragmentos leídos de las cartas de Dowland y las limitaciones vocales de Sting para un proyecto así al no ser un cantante de ópera.
3
Damon Albarn (Blur, Gorillaz…)
Álbum: Dr. Dee
Fecha de publicación: 7 de mayo de 2012
Duración: 48:05
Productor: Damon Albarn
Cambio de género: Del pop/rock alternativo a la ópera/folk
Dentro de una carrera plagada de reinvención, genialidad y originalidad, con discos en solitario, de bandas, colectivos y superbandas tan dispares como Blur, Gorillaz, The Good, the Bad & the Queen, Rocket Juice & the Moon y Africa Express, quizás los proyectos más flojos de Damon Albarn son dos óperas: ‘Monkey: journey to the west’ y ‘Dr. Dee’. La primera, estrenada en 2008 en la Royal Opera House, está basada en una novela china del siglo XVI, ‘Viaje al Oeste’, y cuenta con música que combina elementos de la ópera china, la música clásica, el pop minimalista y la electrónica, resultando en uno de esos proyectos multiculturales que tanto gustan a Albarn, pero que sin el elemento visual puede sentirse menos impactante.
‘Dr. Dee’, concebida originalmente como una ópera inspirada en la figura histórica, y controvertida, de John Dee, matemático, astrólogo y consejero de la reina Isabel I de Inglaterra, y polémico por su interés por las ciencias ocultas y tratar, según cuentan, de comunicarse con los ángeles, para el director teatral Rufus Norris de cara a ser estrenada en el Festival Internacional de Mánchester, funciona como una obra a medio camino entre lo teatral, lo folk y lo contemporáneo.
Albarn construye aquí un lenguaje híbrido que combina instrumentación de la época –viola da gamba (una especie de violonchelo), la chirimía (oboe), bajón (fagot), cromorno (una mezcla de flauta, gaita y oboe), flauta dulce y laúd– con la Orquesta Filarmónica de la BBC, un coro, percusión africana, arreglos modernos (‘The marvelous dream’ es lo más pop y parecido a Blur, aunque con ese registro más introspectivo y melancólico en su voz) y una sensibilidad casi minimalista. No es tanto una ópera en el sentido clásico como un experimento narrativo-musical que refleja perfectamente las inquietudes de Albarn, pero que resulta más pretencioso que interesante por la mezcla de tantos estilos y que desconcertará a sus fans menos aventureros, especialmente sin un elemento visual que les sirva de guía.
4
Mike Patton (Faith no More)
Álbum: Mondo Cane
Fecha de publicación: 4 de mayo de 2010
Duración: 36:49
Productores: Daniele Luppi y Mike Patton
Cambio de género: Del metal y rock alternativo a la música popular italiana
Faith No More, Mr. Bungle, Fantômas, Tomahawk, Dead Cross, Peeping Tom, Lovage, Kaada/Patton, General Patton vs. The X-Ecutioners y tētēma son solo algunos de los numerosos proyectos, bandas y supergrupos en los que Mike Patton ha derrochado su talento como vocalista y compositor y en los que ha desafiado cualquier frontera musical. Uno de los más originales, y ambiciosos, es el álbum ‘Mondo Cane’, en el que interpreta con fidelidad extrema, junto a una orquesta de 40 músicos y un coro, varios de los clásicos de la edad de oro del pop italiano, de las décadas de 1950 y 1960, en los que vuelve a demostrar su enorme versatilidad vocal y esa inquietud que lo empuja a probar, mezclar y llevar al límite cualquier género que se le cruza, desde el rock y el metal en todas sus formas hasta la música clásica, el hip hop, el jazz y la electrónica.
La impredecible carrera de Mike Patton no responde a una lógica comercial ni a una identidad fija, sino a una curiosidad casi obsesiva por descubrir hasta dónde puede llegar su propia voz y ‘Mondo Cane’ representa las antípodas de la mayoría de sus trabajos. Aquí se transforma en un ‘crooner’ que se sumerge en la música ligera italiana, respetando los arreglos de piezas de autores fundamentales como Gino Paoli, Fred Bongusto, Luigi Tenco y hasta el compositor Ennio Morricone, que descubrió durante su larga estancia en Bolonia mientras estuvo casado con Cristina Zuccatosta al escuchar algunas emisoras de radio que solo ponían a los clásicos, porque las canciones más contemporáneas, según confesó, «eran muy, pero que muy malas».
La inmersión en Italia es total, con un dominio del idioma excepcional y una perfección técnica y naturalidad sorprendentes. Escucharle cantar ‘Il cielo in una stanza’ es recuperar el brillo de la ‘Dolce Vita’ en pleno siglo XXI.
5
Thomas Bangalter (Daft Punk)
Álbum: Mythologies
Fecha de publicación: 7 de abril de 2023
Duración: 89:02
Productor: Thomas Bangalter
Cambio de género: De la electrónica a la música clásica para ballet
Quizás el nombre de Thomas Bangalter no suene de inmediato al gran público, pero basta con mencionar a Daft Punk para entender la magnitud de su impacto. Como uno de los dos integrantes del grupo francés, Bangalter redefinió la música electrónica desde los años noventa, fusionando house, funk y la cultura pop con una estética futurista que marcó a varias generaciones. Sin embargo, lejos del casco y la iconografía robótica, su trayectoria revela a un músico inquieto, interesado también en la composición clásica, las bandas sonoras y las estructuras más tradicionales. Todas esas inquietudes se cristalizan en ‘Mythologies’, una obra concebida como música para el ballet homónimo del bailarín y coreógrafo francés Angelin Preljocaj y para la Orquesta Nacional de Burdeos Aquitania, dirigida por Romain Dumas, que marca un giro radical en su carrera.
El francés abandona por completo la electrónica para trabajar con una orquesta sinfónica, explorando un lenguaje más cercano a la música clásica moderna y demostrando que más allá de los géneros, su especialidad es saber contar historias a través de sus composiciones. Que nadie intente buscar ecos de Daft Punk ni sintetizadores ni autotune en los 23 movimientos de ‘Mythologies’, aquí todo suena a Berlioz, Stravinsky y Brahms, con una tensión más contemporánea.
6
Flea (Red Hot Chili Peppers)
Álbum: Honora
Fecha de publicación: 27 de marzo de 2026
Duración: 51:12
Productor: Josh Johnson
Cambio de género: Del rock alternativo y funk al jazz
‘Honora’ es la carta de amor al jazz de Flea. El bajista de Red Hot Chili Peppers se desmarca del funk rock explosivo de su banda para publicar su primer álbum en solitario (‘Helen Burns’, de 2012, era un EP) en un género que puede sorprender a quienes no conozcan su trayectoria, formación y pasión por la trompeta, un instrumento que aprendió a tocar en su infancia y que ha recuperado para este disco después de cumplir la promesa de estudiar todos los días por la mañana durante los dos años de la última gira mundial de su grupo.
A un plantel de colaboradores estelar, entre los que destacan sus compañeros Chad Smith y John Frusciante (tocando también la trompeta), de RHCP, y Thom Yorke y Mauro Refosco, de otra de sus bandas, Atoms for Peace, se suman Jeff Parker, guitarrista de Tortoise; el batería Deantoni Parks, de The Mars Volta, los multinstrumentistas Josh Johnson y Warren Ellis, la contrabajista Anna Butterss y el cantante Nick Cave, entre otros.
El álbum, que lleva el nombre de la tatarabuela paterna del artista, mezcla composiciones originales bastante sofisticadas en las que muestra su devoción por Miles Davis y destilan sensibilidad, delicadeza y honestidad, con versiones de clásicos como ‘Wichita Lineman’, de Jimmy Webb, y otras canciones más modernas como ‘Thinkin’ about you’, de Frank Ocean, en la que alterna de forma magistral trompeta y bajo. Flea ha pasado de los saltos frenéticos con RHCP y esa contagiosa hiperactividad sobre el escenario a un registro más íntimo e introspectivo con una naturalidad asombrosa.
7
Serj Tankian (System of a Down)
Álbum: Orca Symphony No. 1
Fecha de publicación: 25 de junio de 2013
Duración: 34:00
Productor: Serj Tankian
Cambio de género: Del metal alternativo a la música clásica
Serj Tankian, una de las voces más reconocidas en el metal, ha aprovechado los hiatos en directo y la larga espera del siguiente álbum de System of a Down, si es que alguna vez sacan otro, para publicar diversos discos en los que mezcla rock alternativo, metal, electrónica y arreglos orquestales. Uno de sus mayores giros sonoros es ‘Orca Symphony No. 1’ (2013). Se trata de una sinfonía pura y dura, con la inclusión de elementos del folclore armenio e influencias de las bandas sonoras de Ennio Morricone y el minimalismo de Philip Glass.
Estructurada en cuatro movimientos, la pieza, que se grabó en vivo en 2012 en Linz (Austria) con el Das Karussell Ensemble y su director, Werner Steinmetz, gira en torno a la idea de la orca, porque, según explicó el artista, «es conocida como la ballena asesina, pero que en realidad es un delfín oscuro», para usarla como un símbolo de la dicotomía humana y de sus conflictos internos, un concepto que articula tanto la narrativa emocional como el desarrollo musical. El proyecto se completó gracias a una campaña de ‘crowdfunding’ en Kickstarter que ayudó a financiar la grabación y el estreno en la sala de conciertos Brucknerhaus.
La obra peca de cierta falta de profundidad compositiva y sofisticación en comparación a los autores contemporáneos con más experiencia en el género y se acerca más a la música cinematográfica, donde prima lo emocional sobre lo técnico, y por eso abusa de ciertos clichés típicos de este tipo de composiciones, lo que facilita la escucha a aquellos fans menos experimentados.
8
Billy Corgan (The Smashing Pumkins)
Álbum: Aegea
Fecha de publicación: 15 de mayo de 2014
Duración: 64:27
Productor: Billy Corgan
Cambio de género: Del grunge y rock alternativo a la música ambiental y experimental
La frontera entre la originalidad y la excentricidad se vuelve especialmente difusa con Billy Corgan. El que en los años 90 fue uno de los padres del grunge y grabó dos de los mejores discos de la década, ‘Siamese Dream’ y ‘Mellon Collie and the Infinite Sadness’, también ha protagonizado discos de The Smashing Pumpkins menos inspirados y proyectos paralelos con altibajos o que directamente acabaron en fracaso, como la banda Zwan, e, incluso, fuera de la música puso en marcha su propia compañía de lucha libre.
Dentro de su carrera en solitario, existen rarezas como ‘Siddhartha’, una interpretación con sintetizador de ocho horas inspirada en la novela del mismo título de Hermann Hesse, y ‘Aegea’, un doble álbum que lanzó bajo el nombre de WPC (William Patrick Corgan) con grabaciones experimentales en la primavera de 2007 que se publicó exclusivamente en vinilo, en 2014, y con una tirada inicial de tan solo 250 copias.
Según su propia descripción, se trataba más de una especie de «banda sonora de alguna película extranjera perdida», y aclaraba, por si acaso, que no tenía nada que ver con la música con la que la gente le asocia normalmente y que le gustaba cómo sonaba por sus «cualidades que son a la vez meditativas y extrañas, pero no alienantes».
La realidad es que el álbum se aleja de cualquier estructura normal del rock y del sonido típico de guitarra, y ni siquiera las canciones tienen títulos convencionales (‘1.3’, ‘2.1’, ‘3.1’). Son paisajes sonoros creados con sintetizadores antiguos con cierto aire melancólico que buscan una experiencia meditativa. Habrá quienes alaben su valentía artística y su capacidad para crear atmósferas densas y sombrías, muy al estilo de los inicios de Tangerine Dream, y otros que critiquen un álbum que es excesivamente largo y especialmente monótono.
9
Sonic Youth
Álbum: Goodbye 20th Century
Fecha de publicación: 16 de noviembre de 1999
Duración: 105:42
Productores: Sonic Youth, William Winant y Jim O'Rourke
Cambio de género: Del rock alternativo a la música académica contemporánea
Convertida en banda de culto y en uno de los referentes del rock alternativo y el noise rock, Sonic Youth puso sus guitarras al servicio de algunas de las partituras más radicales y vanguardistas de varios de los nombres clave de la música contemporánea, desde John Cage y Steve Reich hasta Georges Maciunas, James Tenney, Christian Wolff e incluso Yoko Ono. Titulado ‘Goodbye 20th Century’ e incluido en la serie SYR (Sonic Youth Recordings) de lanzamientos más experimentales del grupo, el álbum es la cuarta entrega y el más alejado del rock de todos, con guitarras con afinaciones extrañas, pitidos ensordecedores, zumbidos, martillazos, todo tipo de acoples, ruido blanco, largos silencios...
Para este proyecto, el núcleo de la banda (Thurston Moore, Lee Ranaldo, Kim Gordon y Steve Shelley) se rodeó de músicos experimentales como Jim O’Rourke (quien luego se uniría al grupo), Christian Marclay, Takehisa Kosugi y William Winant y se olvidó de las melodías, de los ‘riffs’ y de las estructuras convencionales de verso-estribillo. El disco, a ratos silencioso y a ratos violento, es claramente exigente y caótico para el oyente, con piezas minimalistas como ‘Pendulum music’, en la que el sonido es básicamente un conjunto de pitidos, zumbidos y acoples de unos micrófonos que se balancean como péndulos sobre unos altavoces; ‘Voice piece for soprano’, de apenas 17 segundos y que consiste en una serie de gritos y chillidos agudos de una niña, y ‘Piano Piece #13’, en la que martillean clavos en un piano. Es más una pieza de arqueología sonora que un disco.
10
The Flaming Lips
Álbum: Zaireeka
Fecha de publicación: 28 de octubre de 1997
Duración: 45:26
Productores: The Flaming Lips, Dave Fridmann y Scott Booker
Cambio de género: Del rock psicodélico a la experimentación sonora
En ‘Zaireeka’, The Flaming Lips llevó al límite la manera de escuchar música. El trabajo, que cuenta con ocho temas, tiene la particularidad de tener sonido cuadrafónico, por lo que para ser escuchado correctamente hay que pinchar simultáneamente los cuatro vinilos o poner a la vez los cuatro CD que lo componen, algo que no todo el mundo, por no decir nadie, puede hacer, a no ser que, por ejemplo, se reunieran cuatro amigos con sus coches en un parking. Cada disco contiene fragmentos incompletos, ya sean voces, ruidos o melodías dispersas, que solo adquieren sentido cuando se superponen, generando una sinfonía caótica y efímera que, según dicen, nunca suena igual dos veces y hace que el oyente se convierta en parte activa del proceso.
El concepto, considerado como la antítesis de los auriculares y del MP3 y un acto de rebeldía contra el consumo sin esfuerzo, fue catalogado por muchos como estúpido o una complicación innecesaria, y el álbum recibió un 0 en la revista Pitchfork. En la reseña, Jason Josephes, que no lo escuchó en las condiciones recomendadas, bromeó que viendo a los fans de The Flaming Lips dudaba seriamente de que tuvieran dinero para comprar cuatro reproductores de CD, porque ya se lo han gastado en «inhalantes y desintoxicación». El redactor jefe, Mark Richardson, publicó en 2002 una reflexión sobre la reseña de Josephes (que desde entonces ha sido eliminada), alabando el álbum y refiriéndose a él como «uno de los álbumes más peculiares jamás grabados».
En Spotify existe la posibilidad de escuchar el disco desglosado, con las pistas de los 4 discos por separado, aunque también hay versiones de usuarios con la mezcla ya hecha para que pueda disfrutarse como un álbum convencional.