10 colaboraciones entre iconos del rock que parecían imposibles (II)

 
Rivalidad en el rock

Billy Corgan vs. Courtney Love y Liam y Noel Gallagher vs. Chris Martin y Dave Grohl

 

Dave Grohl se burló de Axl Rose y Guns N’ Roses en una gala de premios, Noel Gallagher calificó la música de Coldplay como «para gente que todavía vive con sus madres» y Billy Corgan invitó a Courtney Love a que se retirara de los escenarios y aprovechara «el dinero de su marido», pero años después llegaron a compartir escenario y componer una canción juntos


Segunda parte con más luchas de egos, disputas por los derechos de una canción, críticas feroces en la prensa, peleas en galas de premios y todo tipo de duelos dialécticos que no imposibilitaron que sus protagonistas colaboraran en una canción años después a pesar de jurarse odio eterno. Desde la guerra a principios de los 90 entre Nirvana y Guns N’ Roses hasta los dardos de Liam y Noel Gallagher al grunge y a Coldplay y de Billy Corgan a Courtney Love y la relación de amor y odio entre The Dandy Warhols y The Brian Jonestown Massacre.

La primera parte está disponible en este enlace.

 

Nirvana vs. Guns N’ Roses

 
 
No somos la típica banda como Guns N’ Roses que no tiene nada que decir
— Kurt Cobain, en Seconds
Kurt Cobain es solo un puto drogadicto con una mujer drogadicta
— Axl Rose

Nirvana no quería tener nada que ver con Guns N’ Roses. A principios de la década de los 90, la irrupción de la banda de Seattle supuso un soplo de aire fresco en el mundo del rock. En ese momento, Guns N’ Roses dominaba las listas de éxito y protagonizaba las giras más mastodónticas. En una de ellas, Axl Rose intentó por todos los medios que Nirvana (Dave Grohl confesó que Cobain se lamentaba de que Axl no paraba de llamarle por teléfono), a la que llegó a calificar como «la mejor banda del mundo» y de la que era un fan declarado, actuara de teloneros en una serie de conciertos por estadios junto a Metallica, algo que no convenció en absoluto a Kurt Cobain, quien llegó a declarar en la revista ‘Seconds’ que «no somos la típica banda como Guns N’ Roses que no tiene nada que decir».

Las constantes negativas de los referentes del grunge derivó en enfrentamientos entre los componentes de ambas bandas, fundamentalmente entre Rose y Cobain, con personalidades totalmente opuestas, que intercambiaron insultos a través de los medios (Axl llegó a decir que Kurt Cobain era «un puto drogadicto con una mujer drogadicta» y que si su hija había nacido con malformaciones –al hilo de los rumores que decían que Courtney Love había consumido heroína estando embarazada de su hija, Frances Bean–, ambos «deberían ir a la cárcel», y el cantante no se cortó y llamó a Rose «machista», «racista» y «homófobo» y que «no sabe componer buena música»), y también entre los bajistas, Duff McKagan y Kris Novoselic, que tuvieron un encontronazo entre bastidores durante la gala de los premios MTV de 1992, en la que ambos grupos actuaban. Aquella noche Courtney Love acompañaba a su marido junto a su hija y vaciló a Axl Rose diciéndole si quería ser el padrino de la pequeña, a lo que el de Indiana se dirigió a Cobain y le espetó un «mantén a tu zorra callada o te hago morder el polvo».

Hasta Dave Grohl se sumó a esa corriente burlona y cuando acabaron de tocar ‘Lithium’ sobre el escenario –una actuación llena de anécdotas: tocaron un fragmento de ‘Rape me’, sorteando la censura, y Novoselic se golpeó en la cabeza con su propio bajo al lanzarlo al aire y no atraparlo al quedar cegado con las luces– cogió el micrófono y empezó a gritar delante de todo el auditorio «¡hola, Axl! ¡Hola, Axl! ¿Dónde está Axl? ¡Hola, Axl!», mientras destrozaban los instrumentos y Cobain se arrojaba sobre la batería.

 
 

Incluso, la canción Gallons of rubbing alcohol flow through the strip’, de las sesiones de grabación de ‘In utero’, aunque no fue incluida en el álbum, era una crítica directa a Guns N’ Roses y la escena de Los Ángeles.

El suicidio de Kurt Cobain en 1994 fue el punto de inflexión en el que ya las disputas entre ambas bandas dejaron de tener sentido. Días antes, Duff McKagan, quien también era de Seattle, coincidió en un avión con Cobain, y tuvieron una conversación amistosa. Los que definitivamente sellaron la paz fueron Slash y Grohl, que en 2010 actuaron junto a Lemmy en un homenaje a Motörhead.

Ese mismo año, Grohl y McKagan participaron en la canción ‘Watch this’ del primer álbum en solitario de Slash. El guitarrista confesó que quería que Grohl, aparte de la batería, también fuera el vocalista, pero no quiso, y se quedó en un tema instrumental.

 
 

Y la forma en la que finalmente enterraron el hacha de guerra fue cuando Grohl prestó el trono con guitarras en la base y muchas luces, inspirado en el trono de hierro de ‘Juego de tronos’, que utilizó con Foo Fighters cuando se rompió una pierna en 2015 tras una caída sobre el escenario en el Ullevi Stadium de Gotemburgo (Suecia), a Axl Rose para que pudiera cantar en la gira de reunión de 2016 tras fracturarse un pie en el primer concierto de la banda en Los Ángeles. En agradecimiento, Rose le compró una guitarra carísima.

A raíz de aquello ambas bandas han compartido el escenario en varias ocasiones, con Axl, Slash y Duff subiéndose al escenario con Foo Fighters en el festival Firenze Rocks en 2018 para tocar el tema de Guns N’ Roses ‘It’s so easy’, y Grohl tocando la guitarra y haciendo los coros junto a Guns N’ Roses en ‘Paradise City’ en varios conciertos, el más reciente en el festival de Glastonbury en 2023.

 
 

Oasis vs. Nirvana/Foo Fighters

 
 
Los estadounidenses quieren ver a gente desaliñada (‘grungy people’) apuñalándose en la cabeza en el escenario. Luego nos ven a nosotros, un grupo brillante que usa desodorante, y no lo entienden
— Liam Gallagher
Si el batería de Nirvana quiere que Oasis se reúna de nuevo, puede subirse al escenario y chuparme la polla cuando le dé la gana
— Noel Gallagher

Otra de las banda con las que Oasis tuvo algún roce en los años 90 fue Nirvana, a pesar de que ‘Supersonic’ vio la luz una semana después de la muerte de Kurt Cobain. Aunque Noel elogió como compositor a Cobain, su hermano Liam fue más crítico. El mayor de los Gallagher confesó que ‘Live forever’ era el contrapunto al pesimismo de temas de Nirvana como ‘I hate myself and want to die’, porque no podía aceptar que alguien con todo el éxito del mundo diga que se odia y quiere morir, y definió al músico como un verdadero genio, con el que compartía el recurso de usar estructuras de acordes básicas, muy simples: «Sus canciones eran pop con guitarras distorsionadas, y eso me influenció mucho».

En cambio, cuando en los inicios de la banda le preguntaron a Liam durante un festival en Países Bajos dónde estaba cuando falleció el de Seattle y qué sintió, el cantante reconoció que no era fan y se refirió al suicidio asegurando que era «algo estúpido» lo de dispararse él mismo y que no creía que hubiera sido consecuencia de ser una celebridad: «Se arruinó a sí mismo, no fue por la fama. Tom Jones tiene un éxito increíble y ¡mira cómo está! Todavía sigue vivo».

Años más tarde, en 1997, fue incluso más lejos en una entrevista en Mondosonoro hablando sobre la popularidad y cómo le podía afectar en comparación con el «triste capullo», en sus palabras, de Kurt Cobain: «Que se joda, solo escribió una buena canción. Quien se tenga que volar los sesos es un blando. Aunque seas un carnicero o un verdulero, cualquiera que se vuela los sesos es un capullo. Hay gente que no tiene dinero y tienen problemas, pero no se vuelan la cabeza». Y siguió con su argumento: «Liam Gallagher ha pasado por más mierda y más problemas que ese jodido pajillero de Kurt Cobain. Yo aún estoy aquí... John Lennon pasó por más mierda y un jodido capullo de los Estados Unidos lo mató… Elvis nunca se pegó un tiro, sólo se murió. Kurt Cobain sólo tuvo un número uno por casualidad en los Estados Unidos y en ningún otro sitio... Es que la gente me cabrea».

Y sobre Nirvana, y el grunge en general, dejó esta perla: «Los estadounidenses solo quieren ver a gente desaliñada [‘grungy people’] apuñalándose en la cabeza en el escenario. Luego nos ven a nosotros, un grupo brillante que usa desodorante, y no lo entienden». Aunque la peor parte de sus críticas se la lleva Pearl Jam y Eddie Vedder, con quienes Oasis coincidió en el festival Pinkpop en 2000 y Liam se refirió a ellos como «basura» y que no le gusta «escribir música lúgubre como el resto de estos capullos que tocan aquí» durante una entrevista en el ‘baskstage’. «Todos escriben tonterías, ya sabes a qué me refiero, todos sufren. Bueno, a mí me duelen los oídos al oír tu puta voz, gilipollas».

Curiosamente, a pesar de sus críticas a Nirvana, al grunge y, especialmente, a Kurt Cobain, y los elogios de Noel, el que acabó colaborando con Dave Grohl fue el cantante. Lo hizo en el tema ‘Everything’s electric’ de su tercer álbum en solitario, ‘C’mon you know’. La canción fue coescrita por el líder de Foo Fighters, quien también grabó la batería, y producida por Greg Kurstin, colaborador habitual de ambos.

Grohl aporta un ritmo muy al estilo de ‘Sabotage’ de los Beastie Boys. De hecho, la canción inicialmente no iba a formar parte del disco, que ya estaba grabado, y entró a última hora porque Kurstin y Grohl le mandaron el tema desde Los Ángeles y Liam, que en ese momento ya se dirigía al pub más cercano, pospuso las cervezas y grabó su parte al día siguiente en Londres… y ya después se tomó unas cuantas pintas.

 
 

De hecho, su única crítica hacia Grohl hasta la fecha fue más bien un halago, por su exceso de profesionalismo, porque Liam bromeó con que si después de que el líder de Foo Fighters siguiera con la gira a pesar de haberse roto una pierna, cómo iba él a cancelar un concierto por un resfriado. «Voy a parecer un cobarde», comentó a ‘GQ’. Y tras la colaboración en el concierto celebrado en Wembley de homenaje al batería Taylor Hawkins, en Twitter lo calificó como el músico «más inspirador» del mundo.

 
 

Oasis y Foo Fighters coincidieron en varios festivales en el año 2000, y desde ahí se labró una relación entre ambas bandas. Sin embargo, Grohl siempre se ha decantado por Liam, al que considera «una de las últimas estrellas de rock que quedan», con declaraciones que seguro que han sentado mal al guitarrista: «Amo a Oasis, pero nadie quiere ser Noel, ¿verdad? Estoy en una gran banda, y aun así me gustaría ser Liam».

El mayor punto de fricción llegó cuando durante el festival de Reading de 2019, el ex de Nirvana preguntó al público si querían que Oasis volviera a tocar en directo y lanzó la idea de iniciar una campaña de firmas para que suceda. Sin embargo, Noel, durante un concierto en San Diego, hizo una contraoferta: «¿Alguien va a firmar la petición que hizo Dave Grohl para que Oasis se reúna? Yo quiero iniciar una campaña para que los Foo Fighters se separen». En otro concierto en California, aseguró que «si el batería de Nirvana» quiere que Oasis se reúna de nuevo, «puede subirse al escenario y chuparme la polla cuando le dé la gana». Y en otra ocasión en la que coincidió con él en el festival de Glastonbury, aunque no llegaron a hablar, contó después en un podcast que lo único que desea es que «se metiera en sus jodidos asuntos en lo que se refiere a Oasis» y que «no tengo una mierda que decirle». Pero, como después se ha visto y por mucho que le ofendiera, Oasis sí que se reunió para hacer una ¿última? gira en 2025.

 
 

Otra de sus críticas es que Dave Grohl, junto a Green Day y otras bandas, han contribuido a que el rock mate al rock and roll: «Creo que la música hecha con guitarras de ahora sólo consiste en gritar. Como Dave Grohl, ¿qué le pasa? Lo mismo que Green Day. ¿A quién le están gritando? Le gritan a las putas noticias. ¿Quién quiere cantar sobre las noticias? Las noticias son aburridas. Donald Trump es muy aburrido. Los políticos son aburridos. El gordo de Corea del Norte. Se ve divertido, pero es aburrido. Entonces, ¿por qué querrías escribir música sobre eso? Creo que escribir ahora canciones relacionadas con la alegría y la esperanza es casi revolucionario».

 
 

Oasis vs. Coldplay

 
 
La música de Coldplay es para gente que todavía vive con su madre
— Noel Gallagher, en Radio X
Toda la banda (Coldplay) tiene una pinta de mierda
— Liam Gallagher

A estas alturas, parece evidente que Oasis merece un reportaje propio por la cantidad de insultos y bravuconadas que son capaces de disparar los hermanos Gallagher contra cualquiera que no les guste. Y Coldplay parece un blanco fácil. Aunque la primera vez que escuchó ‘Yellow’, Noel reconoció que cogió la guitarra y se lamentó de no haber escrito él la canción, y a pesar de considerar ‘Parachutes’, su álbum debut, como una «obra maestra» y a Chris Martin como «un genio», lo cierto es que también ha dejado varias pullas por el camino, aunque la más punzante llegó a través de su exjefe, Alan McGee, fundador de Creation Records, quien en el año 2000 se refirió a la música de Coldplay como para «mojacamas».

 
 

El mayor de los hermanos Gallagher soltó en una entrevista en Radio X que aunque «no odiaba» a Coldplay, su música no era para él, sino más bien «para gente que todavía vive con su madre» y, en otro momento, aseguró que era «sosa». Y eso que en aquella época el grupo todavía no había virado de ese rock introspectivo con toques folk que seguía la senda de Radiohead a abrazar abiertamente el pop más ‘mainstream’ para cosechar un éxito masivo a costa del reconocimiento artístico, pero ya eran objeto de bromas: «¿Sabes cómo sé que eres gay? Te gusta Coldplay», se decía en la película ‘Virgen a los 40’.

Aunque sus críticas iban más allá de su música, como cuando declaró en ‘NME’ que «ahora todos los niños solo tienen como referentes a unos malditos policías en prácticas insulsos y sin rostro. ¡Deberían nombrar caballero a Liam! ¡No te imaginas a Chris Martin, de Coldplay, pegando a un fotógrafo por hacerle una foto a su hijo!». También llamó «idiota» al cantante por confesar que nunca ha consumido drogas. «Miro a Chris Martin que dice que nunca ha consumido drogas en su vida y pienso que es un idiota. Drogarse es lo mejor de estar en una banda de rock».

En la misma entrevista, concedida al periódico italiano ‘Corriere della Sera’, también criticó que en los conciertos de U2 o Coldplay «siempre hay un mensaje sobre los pobres o sobre las personas que se mueren de hambre. Está bien, pero ¿no podemos solo pasar una noche agradable? ¿Nos debemos sentir a la fuerza culpables?».

También bromeó en una entrevista en la emisora Radio 4 con el futuro en la venta de discos tras el ‘paga lo que quieras’ del ‘In rainbows’ de Radiohead y que el álbum ‘Songs of Innocence’ de U2 se pudiera descargar de forma gratuita en iTunes. «Queda por ver cómo reaccionará Coldplay. Estoy convencido de que, en algún momento de los próximos dos años, llamarán a nuestra puerta y allí estará Chris [Martin]. Y nos dirá: ‘Hola, chicos, aquí tenéis un álbum de Coldplay’. Y tú dirás: ‘Gracias’. Y habrá una escalera y él dirá: ‘El bajista está arreglando los canalones, Johnny está en la parte de atrás, haciendo jardinería, y creo que Will va a sacar la basura reciclable, así que disfrútalo’. Y luego volverá y dirá: ‘Ah, se me olvidaba, aquí tienes diez libras’. Quién sabe lo que va a pasar. Pero que conste que nadie va a sacar nada de mí gratis».

 
 

Su hermano Liam no se ha quedado atrás y también ha dejado grandes frases, asegurando que los fans de Coldplay, y los de Radiohead, son «aburridos y feos, y no parece que se lo estén pasando bien», además de criticar que Martin parece «un profesor de Geografía» y otras reflexiones: «Estoy seguro de que Chris Martin hace buenos conciertos, por la cantidad de dinero que le pagan. Aunque parece que sale en [el programa infantil de televisión] ‘The Tweenies’. Toda la banda tiene una pinta de mierda. ¿Es que no han visto ninguna foto de los Rolling Stones? Probablemente no». Incluso llegó a compararlo con un «vicario».

Y Coldplay aguantó todas esas embestidas. En una gala de los Q Awards en 2005, la banda subió al escenario a recoger el premio a mejor banda y lejos de responder a todos esos dardos, se limitó a mostrar su amor y respeto por Oasis. De hecho, Chris Martin ha bromeado que si a sus detractores no les gusta su banda, «que vean la tele o escuchen a Oasis. Es música, no un régimen fascista que intentamos imponer. Está bien que no le gustemos».

 
 

El pequeño de los Gallagher se disculpó finalmente tras cantar junto a Chris Martin el clásico de Oasis ‘Live Forever’ durante el concierto One Love Manchester, organizado por Ariana Grande tras el ataque terrorista que sufrió durante su concierto en la ciudad inglesa. Y Martin aseguró a la revista ‘NME’ que siempre le ha gustado Liam. «Es un tipo frío y caliente, pero siempre está libre para venir a mi casa a tomar el té y comer lasaña», en clara referencia a la letra de la canción ‘Digsy’s Dinner’ de Oasis.

Con Noel siempre ha habido mejor relación, a pesar de las críticas, y colaboró en la canción ‘Up&Up’ que cerraba el séptimo álbum de estudio de Coldplay, ‘A Head Full of Dreams’, tocando el segundo solo de guitarra, que en la versión radiofónica de solo cuatro minutos no aparece.

 
 

Aunque normalmente los insultos de los hermanos Gallagher suelen ser bastantes explícitos, en ocasiones los halagos también parecen críticas. Así, Noel aseguró que The Black Keys era «la mejor banda para escuchar en shuffle –modo aleatorio– en la historia del rock». Un cumplido ambiguo porque lo que contaba es que en muchas de las fiestas a las que asistía y había música de fondo en modo aleatorio, cada vez que sonaban los Black Keys, todo el mundo decía «oye, ¿quiénes son estos?». Los Black Keys. Noel Gallagher colaboró con la banda coescribiendo tres canciones para su álbum de 2024 ‘Ohio Players’: ‘Only love matters’, ‘On the game’ y ‘You’ll pay’, a las cuales también contribuyó con coros y guitarra eléctrica.

 
 

Billy Corgan vs. Courtney Love

 
 
Si no puedes escribir tus propias canciones, quizá deberías alegrarte de haber engañado a alguien para que hiciera tu trabajo por ti. Quizá deberías irte a algún lugar bonito y vivir del dinero de tu marido, ya sabes, el dinero que ganó por escribir todas esas grandes canciones
— Billy Corgan (sobre Courtney Love) en Twitter

La disputa por unos derechos de autor puede ser más conflictiva que una ruptura sentimental. Billy Corgan y Courtney Love fueron pareja en 1991. La ruptura llegó tras un festival en Dinamarca, el Roskilde, en el que actuaron The Smashing Pumpkins y Nirvana. Corgan se negó a pagar el billete de avión de vuelta a casa a Love, por lo que ella acabó en un ferri con Kurt Cobain y el resto de la banda. Y en ese viaje se puso las semillas de su relación, que hasta entonces era como un amor platónico, y que finalmente floreció meses después.

A pesar del final de la relación, y una serie de canciones en la que cada uno lanzaba pullas al otro (‘Violet’ hablaba sobre un hombre que se aprovechaba de la vulnerabilidad de una mujer y la frase de ‘Bodies’ «love is suicide» es una referencia a ella), siguieron siendo amigos e incluso Corgan tuvo un papel estelar en el mejor álbum de la banda de Love, Hole, al ser el coautor de hasta cinco canciones de ‘Celebrity skin’, entre ellas los ‘singles’ ‘Malibu’ y ‘Celebrity skin’. Pero la relación no acabó bien, algo que no resulta extraño por su fama de perfeccionista obsesivo y maniático del control.

 
 

Por un lado, Corgan reconoció que la inclusión de sus canciones le había dejado «un mal sabor de boca», al sentir que jugó un papel esencial y que salvó la carrera musical de Love y que, en cambio, solo recibió hostilidad y ninguneo –insistió en que, por ejemplo, él fue el autor del ‘riff’ de ‘Celebrity skin’ y que merecía más crédito (y, en consecuencia, más dinero)–, mientras que Courtney Love trató de restar méritos a su contribución, declarando que él no tenía la mayoría de los derechos de autor de ninguna de esas canciones y que se ensalzaba más su papel por el machismo que imperaba en la industria musical.

Pero la tensión entre ambos alcanzó su pico máximo después de que Love publicara en el álbum de Hole de 2010 ‘Nobody’s daughter’ una serie de canciones escritas por Corgan sin su permiso: ‘Pacific Coast Highway’, ‘Samantha’, ‘Loser dust’ y ‘How Dirty Girls Get Clea’. Eso sí, sin la trascendencia y el éxito de su anterior colaboración. Y el músico se desahogó en Twitter: «Si no puedes escribir tus propias canciones, quizá deberías alegrarte de haber engañado a alguien para que hiciera tu trabajo por ti. Quizá deberías irte a [algún lugar] bonito [y] vivir del dinero de tu marido, ya sabes, el dinero que ganó por escribir todas esas grandes canciones». Incluso, hizo referencia a la pérdida de la custodia de su hija Frances en aquel momento, aunque Love no entró al trapo. Años después, en una entrevista en ‘Rolling Stone’, sí respondió a Corgan, asegurando que simplemente deseaba que se calmara: «Somos mayores. Supéralo».

En la actualidad mantienen una amistad volátil, con Love, por ejemplo, participando en 2018 en uno de los conciertos por el 30 aniversario de The Smashing Pumpkins, en Nueva Jersey, en el que la cantante resumió sobre el escenario en pocas palabras las idas y venidas de su relación: «Mi némesis, mejor amigo, amante, peor amigo, mejor amigo, protector, creador de carreras...».

 
 

The Dandy Warhols vs. The Brian Jonestown Massacre

 
 
No les he visto nunca comer. Lo único que hacen es beber alcohol y esnifar drogas
— Courtney Taylor-Taylor, sobre The Brian Jonestown Massacre

Una de las mayores rivalidades del rock alternativo fue entre dos bandas poco conocidas, The Dandy Warhols y The Brian Jonestown Massacre, que representaron a finales de los 90 y principios de los 2000 dos formas opuestas de entender la música. Lo que nació como una amistad se convirtió en una relación antagónica entre sus dos líderes, Courtney Taylor-Taylor y Anton Newcombe, ambos preocupados por no venderse a la industria, pero de diferentes maneras. Todo quedó reflejado en el documental ‘Dig!’, estrenado en 2004 y premiado en el festival de Sundance, en el que aparecen las idas y venidas entre ambos grupos durante siete años, aunque los componentes de las bandas criticaron a la directora, Ondi Timoner, por ser demasiado sensacionalista y manipular los hechos para exagerar su enemistad.

 
 

Mientras que The Dandy Warhols alcanzó el éxito mundial, tras renunciar a sus principios y firmar un contrato con Capitol Records, con la publicación de su canción ‘Bohemian like you’ en el año 2000 y su aparición en un anuncio de Vodafone, Anton Newcombe, al que muchos consideraban un gran talento musical y a quien el propio Taylor idolatraba, autoboicoteó The Brian Jonestown Massacre, con peleas internas (incluso sobre el propio escenario ante representantes de las principales discográficas que querían ficharles y en otras muchas ocasiones), cambios de formación y decisiones erráticas amparadas por su idealizada meta de enfrentarse al sistema y cambiar el negocio discográfico.

Ambas bandas lanzaron canciones para criticar a la otra: The Dandy Warhols publicó ‘Not if you were the last yunkie on Earth’, en clara alusión a Newcombe, a la que sucedió ‘Not if you were the last dandy on Earth’ de The Brian Jonestown Massacre.

 
 

Pero el enfrentamiento escaló a episodios más oscuros. En uno de sus momentos más bajos, Newcombe envió un paquete a The Dandy Warhols que contenía cartuchos de escopeta con los nombres de los miembros de la banda escritos en ellos: Courtney, Peter, Zia y Eric. En su cabeza no era una amenaza de muerte, sino una forma de criticar que habían perdido toda su integridad y vendido su alma al diablo por conseguir el éxito comercial.

Y Taylor-Taylor trató de hundir la carrera de The Brian Jonestown Massacre y humillar a Newcombe cuando llevó a un fotógrafo a una casa okupada por la banda, que estaba en condiciones deplorables, para realizar una sesión de fotos sin previo aviso y publicarlas en una revista. Además, en el documental dejaba burlas sobre el grupo como que nunca les había visto comer, sino que «lo único que hacen es beber alcohol y esnifar drogas» y mucho tiempo después declaró a ‘NME’ que aunque el documental fue «brutal» para ellos, lo que realmente hizo fue «impulsar la carrera de Anton. Sin eso, él no la habría tenido».

Si bien la genialidad caótica y la espiral constante de autodestrucción de The Brian Jonestown Massacre les impidió alcanzar el éxito, The Dandy Warhols no supo gestionarlo, llevando el estigma en la escena underground de ser comerciales y protagonizando un tira y afloja constante con su discográfica, que demandaba ‘hits’ para rentabilizar sus inversiones millonarias, lo que derivó en obligarles a regrabar hasta dos discos, ‘The Black Album / Come On Feel The Dandy’, por ser demasiado oscuro, y ‘Welcome to the Monkey House’, para que sonara más pop. Finalmente, fueron despedidos por las bajas ventas de su siguiente trabajo más experimental, ‘Odditorium or Warlords of Mars’.

Por eso, si ya resulta extraño que volvieran a compartir escenario años después en el Austin Psych Fest de 2014, donde The Dandy Warhols invitó a miembros de The Brian Jonestown Massacre para tocar su canción ‘Oh lord’, lo es aún más que Newcombe se prestara en 2012 a hacer un ‘remix’ de la canción de The Dandy Warhols ‘The Autumn Carnival’, perteneciente a su octavo álbum, ‘This machine’.

 
 

Courtney Taylor-Taylor pensó que era la persona idónea para aportar un sonido más crudo y psicodélico y alejarse de los años más comerciales de Capitol Records. Muchos consideran que aceptó el trabajo para demostrar que él podía hacer sonar mejor su música que la propia banda, y el resultado fue una canción más propia de The Brian Jonestown Massacre. De hecho, tras su colaboración en Austin, Newcombe lanzó algunos dardos en la prensa, como que tuvo que «enseñarles los acordes» y «dónde empezar y terminar» porque no se sabían la canción.

 
 

EXTRA

Corey Taylor vs. MGK

 
 
Odio a los artistas que fracasaron en un género y decidieron pasarse al rock
— Corey Taylor, sobre MGK
¿Queréis saber qué es lo que realmente me alegra no estar haciendo? Tener 50 años y llevar una puta máscara rara en un maldito escenario
— MGK, en el Rio Fest sobre Slipknot
¿Por qué no me chupas cada centímetro de la polla?
— Corey Taylor

Una de las disputas más extrañas de los últimos años fue la de Corey Taylor, líder de Slipknot y Stone Sour, con Machine Gun Kelly, que surgió precisamente por una colaboración que, al contrario de muchos de los ejemplos de este especial, no llegó a buen puerto. MGK pidió al de Iowa que cantara una estrofa en uno de sus temas, ‘Can’t look back’, para su disco ‘Tickets to my downfall’, pero finalmente no se llevó a cabo debido a diferencias creativas, que no se revelaron hasta que estalló el conflicto (uno decía que la parte vocal que mandó Taylor era «horrible» y la descartó, mientras que el otro se molestó por los cambios que quería introducir MGK y sus letras y declinó la oferta).

 
 

Tras la no colaboración, se sucedieron declaraciones de ambas partes. El primer dardo mediático lo lanzó Taylor, al declarar en 2021 en un podcast que odiaba «a los artistas «que fracasaron en un género y decidieron pasarse al rock», dejando entrever que se refería a MGK. También criticaba a algunos artistas jóvenes que simplemente se dedican «a toman algo que ha existido desde siempre y básicamente lo reelaboran y lo llaman nuevo».

La respuesta llegó ese mismo año durante el Rio Fest, en el que Machine Gun Kelly compartía cartel, y horario, con Slipknot. Y lo hizo en pleno concierto, dirigiéndose al público: «¿Queréis saber qué es lo que realmente me alegra no estar haciendo? Tener 50 años y llevar una puta máscara rara en un maldito escenario». Ante la avalancha de críticas y comentarios negativos que recibió por redes sociales, el cantante de Texas aclaró en Twitter la historia de la colaboración fallida, insistiendo en que Taylor grabó su parte para una canción del disco ‘Tickets to my downfall’ y era «horrible», así que decidió no usarla, por lo que se enfadó y acabó echando pestes sobre un álbum en el que estuvo a punto de participar. «Está resentido», finalizaba el mensaje.

La réplica del líder de Slipknot llegó también a través de Twitter, defendiendo su versión del desencuentro y aclarando que no hizo la canción porque «no me gusta que la gente intente ‘escribir’ por mí. Les dije que no». Y para demostrarlo, incluyó dos capturas de correos electrónicos que intercambió con Travis Barker, uno de los productores del disco, en los que MGK aseguraba que Taylor «había clavado» su parte y que estaba «emocionado» por la colaboración, y en los que señalaba que había añadido un puente y una segunda mitad al verso de Taylor, para que también lo grabara, pero con el apunte de que quería que cantara como en el tema ‘Psychosocial’ de Slipknot.

Y ahí fue cuando Taylor, educadamente, declinó la propuesta: «He escuchado las ideas y, sinceramente, no creo que sea la persona adecuada para la canción. No es nada personal, solo creo que si esto es lo que MGK está buscando, hay otra persona más adecuada para hacerlo. No pasa nada, me alegro por él, espero que encontréis a la persona adecuada. Espero que lo entendáis y os deseo lo mejor. Si puedo ayudar en algo, hacédmelo saber».

La reacción de MGK fue insistir en que el verso era «realmente malo» y que simplemente le pidió que lo reescribiera. Pero el público tomó partido y apoyó a Taylor y en el concierto del artista en el festival Louder Than Life fue abucheado por, dependiendo de quien lo diga, una parte o la gran mayoría de los fans.

Y el remate llegó en un lugar extraño, en una sesión de preguntas y respuestas en el ShipRocked de 2022, un festival celebrado en un crucero, en el que el cantante de Slipknot reiteró que fue MGK el que empezó la disputa y se refirió a una entrevista que hizo con Allison Hagendorf, de Spotify, en la que criticaba a los músicos más veteranos e incluso se reía de ellos por usar calzado cómodo sobre el escenario. «El hecho es que este género no recibe el puto respeto que se merece. No puedes venir como un profesor sustituto raro y pretender decirnos qué tenemos que llevar puesto: botas, zapatos, zapatillas de casa, pantuflas. ¿Por qué no me chupas cada centímetro de la polla? No puedes hacer eso».

Finalmente, MGK mostró su arrepentimiento por todo el asunto en un documental en 2022 y reconoció que debían haberlo manejado de forma distinta: «Creo que ambos dejamos que nuestros egos se interpusieran... Debería haber cogido el teléfono y haberle dicho ‘oye, tío, ¿por qué dices eso?’. Pero, en lugar de eso, actuamos de forma ridícula».

Y Taylor también enterró el hacha en una entrevista para ‘Revolver Magazine’: «Él y yo somos muy similares en ciertos aspectos. Somos cantantes bocazas». Y de cara al futuro, aseguró que aunque no vayan a ser amigos, ambos pueden respetarse por lo que hacen y lo que han hecho, y seguir adelante. «Una vez que has dicho lo que tenías que decir, se acabó».