Cuando tu banda favorita hace la música de una película (II)

 
Protagonistas de películas, junto a músicos de los grupos que compusieron la banda sonora

Protagonistas de películas como ‘Tron: Ares’, ‘Annette’, ‘Bala Perdida’, ‘Todo a la vez en todas partes’ y ‘Thunderbolts’, junto a músicos de los grupos que compusieron la banda sonora: NIN, Sparks, Idles, Eagles of Death Metal y Son Lux

 

Tron’ regresa de la mano de Nine Inch Nails, los infectados de ‘28 años después’ atacan al ritmo de Young Fathers, Idles le da el toque punk a ‘Bala perdida’, Sparks rompe las convenciones de los musicales con ‘Annette’, Vetusta Morla canta una nana en ‘La hija’ y Son Lux aporta frescura al universo de Marvel


El mundo del cine ha seguido estos últimos años la tendencia de no solo servirse de los sonidos más clásicos y de las orquestas en el apartado musical, sino también abrir la puerta a grandes grupos de rock, pop y electrónica para encargarse de componer la banda sonora de las películas en lugar de simplemente incluir una ingeniosa ‘playlist’ de canciones –meticulosamente seleccionadas– que, en muchas ocasiones, han servido para convertir en icónicas algunas escenas.

Si la primera entrega de este especial se centraba en la participación de Queen, Pink Floyd, AC/DC, Toto, Daft Punk, Air, Phoenix, Arcade Fire, Explosions in the Sky, Biffy Clyro, M83, Massive Attack, Mogwai, The Chemical Brothers, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Yo La Tengo y Beach House, entre otros, en diferentes filmes, algunos tan míticos como ‘Los inmortales’, ‘Dune’, ‘Las vírgenes suicidas’, ‘Her’ y ‘Pequeña Miss Sunshine’, en esta segunda parte aparecen varios grupos potentes que también demuestran su pasión por el cine y que no fueron incluidos en aquella lista y otros que han participado en proyectos más recientes y han compuesto la partitura completa que, en determinados y exitosos casos, ha supuesto un plus porque, al tratarse de músicos ajenos a la industria del cine, aportan un enfoque diferente y un mayor atrevimiento que les permite realizar unas composiciones fuera de lo habitual.

Estas son las 10 nuevas bandas que han contribuido con su música a crear atmósferas tensas, intensificar el miedo, evocar la tragedia –o la esperanza– y transmitir puro sentimiento en una sala de cine, desde Nine Inch Nails, Idles y Mastodon hasta Sparks, Belle and Sebastian, Vetusta Morla y Orbital.

 

Nine Inch Nails (‘Tron: Ares’)

 
 

Ya expusimos que la idea de estrenar 28 años después una secuela de ‘Tron’, un fracaso de taquilla convertido en película de culto, no salió especialmente bien, así que parecía obvio que una tercera parte estaba destinada a estrellarse de nuevo. Esa segunda parte estrenada en 2010 era espectacular a nivel de efectos visuales, pese al cuestionable rejuvenecimiento de Jeff Bridges, y en el apartado musical, con el dúo Daft Punk siguiendo los pasos de Wendy Carlos en la original, y ‘Tron: Ares’ (2025) parece repetir el esquema: ofrece numerosas persecuciones efectistas en pantalla grande y una banda sonora de lujo a cargo de Nine Inch Nails, auténticos referentes del rock industrial desde 1988.

De hecho, muchas crónicas destacan que la película, cuyo argumento es básicamente la rivalidad entre dos megacorporaciones en la búsqueda de la fórmula que permita a las inteligencias artificiales vivir indefinidamente, es «mucho mejor disco de Nine Inch Nails que aventura de ciencia ficción» (Víctor López G., de Espinoff), y medios musicales como Pitchforq puntúan con nota alta el que es el primer disco de la banda desde la pandemia, y que incluso se publicó tres semanas antes del estreno de la cinta.

Aunque Trent Reznor y Atticus Ross forman actualmente la pareja de compositores más demandada, y también exitosa (con sendos Oscar por sus partituras de ‘La red Social’ y ‘Soul’ y tres Globo de Oro, uno de ellos por ‘Challengers’, además de un Emmy por ‘Watchmen’), la particularidad de ‘Tron: Ares’ es que se trata de la primera que firman como NIN, por exigencias de Disney para la campaña de marketing. Tal fue su implicación en el proyecto que tanto Reznor como Ross ejercen de productores ejecutivos.

Un adelanto como ‘As alive as you need me’ ya presagiaba una banda sonora potente, en la que todo el protagonismo recae en la parte más electrónica, pero también agresiva, de su sonido, con la enorme contribución de Boys Noize, quien ha sido telonero de la última gira del grupo y colaboraba en varias de las canciones en directo, sin olvidar otra de las especialidades de la casa, ese piano con tintes melancólicos (‘Echoes’ y ‘Still remains’) tan presente en piezas como la memorable ‘Hand covers bruise’ de ‘La Red Social’.

En la parte puramente instrumental lucen temas como la magistral intro ‘Init’, la tensa ‘Target Identified’, ‘Forked Reality’, ‘In The Image of’ y ‘Building Better Worlds’, que es la que más recuerda a la música original compuesta por Wendy Carlos.

 
 

Aparte del ‘single’ ‘As alive as you need me’, de las otras tres canciones a las que Reznor presta su voz la más destacada es ‘I know you can feel it’, con un sonido industrial más similar a los últimos álbums de la banda y cierto aroma a Massive Attack y el trip hop. En el caso de ‘Who wants to live forever?’, sorprende el dueto con la cantante española Judeline, en una especie de canción de cuna hermosa y melancólica, que suena en los títulos de crédito finales, y ‘Shadow over me’ pone el broche final al álbum con otra ración de ‘vocoder’ que homenajea a Daft Punk.

 
 

Reznor y Ross firmaron en 2025 otras dos bandas sonoras totalmente opuestas: ‘El abismo secreto’ –inquietante y repleta de distorsiones y sintetizadores, aunque sorprendentemente tranquila para tratarse de una película con mucha acción– y ‘Caza de brujas’, en la que solo aportan tres temas originales, con unas notas de piano que buscan acrecentar la gran duda que plantea la película.

 
 

Idles (‘Bala Perdida’)

 
 

Los sorprendentes encargados musicales –si se piensa en sus primeros álbumes, aunque no tanto en los más recientes– de la última película de Darren Aronofsky, ‘Caught Stealing’ (2025), titulada en España ‘Bala perdida’, son Idles, a quien ya no se les puede encasillar en el post punk. En colaboración con Rob Simonsen, que compuso toda la música original, la banda de Bristol es la responsable de interpretar la partitura, como si fuera la Orquesta Sinfónica de Londres con el maestro John Williams en ‘La Guerra de las Galaxias’, además de aportar la canción principal de la película, ‘Rabbit Run’, y ese toque punk que el director quería imprimir a la montaña rusa que vive el protagonista, una antigua promesa del béisbol interpretada por el omnipresente Austin Butler, a lo largo del metraje, perseguido por diferentes bandas criminales y personajes excéntricos.

El resultado es mucha mala leche y distorsión que Simonsen, quien ya había colaborado con Aronofsky en ‘La Ballena’, sirve en bandeja para que los componentes de Idles aporten un buen chute de adrenalina y toda su fuerza bruta, además de mantener la línea de su último álbum, ‘Tangk’, de explorar nuevos territorios sonoros, con numerosos guiños electrónicos y temas más pausados.

Aparte de la citada ‘Rabbit run’, Joe Talbot pone voz a otros cuatro temas, la pesadísima ‘Doom’; ‘Cheerleader’, que es la que más suena a los brutales primeros discos de la banda que rozaban el hardcore; ‘Police and thieves’, que se trata de una versión de The Clash (que a su vez es una versión de Junior Marvin), y la minimalista y sucia ‘Coper’, que bien podría ser un descarte de ‘Tangk’.

En la parte instrumental, apenas hay momentos explosivos, con muchas atmósferas sucias, baterías con ADN de trip hop, sonidos de guitarras enchufándose a los amplificadores y un bajo rocoso que sobresale en temas como ‘Blessings and success’ y ‘Flushing queens’.

 
 

Young Fathers (‘28 años después’)

 
 

Una de las películas más esperadas de 2025 era ‘28 años después’, la continuación de ‘28 días después’ y ‘28 meses después’, en la que Danny Boyle volvió a la silla de director y Alex Garland se encargó de nuevo del guion. Para la tercera película de la saga de zombis, la música recayó en Young Fathers, con una banda sonora, la primera que componen, a la altura de tanta expectación, que sorprende por ser radicalmente opuesta a lo que se espera de un filme de terror (aunque los sonidos disonantes típicos para generar tensión o crear un clima de suspense están presentes), algo que resulta obvio al elegir para hacerlo a un trío de hip hop experimental que mezcla indiscriminadamente todo tipo de géneros, desde el góspel y el R&B al pop psicodélico y la electrónica. Quizás funciona bien porque Boyle tiene tan buen ojo para dirigir como oído para seleccionar las canciones de sus bandas sonoras.

El grupo escocés, que ganó del prestigioso premio Mercury por su álbum debut, ‘Dead’, en 2014, ya había escrito una canción, ‘Only god knows’, para ‘Trainspotting 2’ y en ‘28 años después’ tira de intuición y deja auténticas perlas como la pegadiza ‘Lowly’, que bien podría sonar en uno de sus álbumes y que destaca por su piano electrizante y tono eminentemente melancólico, además de piezas orquestales (con más de 66 músicos involucrados) que se mezclan con otras más electrónicas (‘Causeway’ es la perfecta combinación de ambos estilos, en la que colaboran los compositores Dean Valentine y Matthew Sheeran) y percusiones muy potentes en las persecuciones (‘Alpha’), todo con un halo de misterio y con recursos tan interesantes como ‘samples’ vocales, sonidos guturales y respiraciones para marcar el tempo.

 
 

Otra de las decisiones más originales fue incluir una grabación del poema ‘Boots’ de Rudyard Kipling, recitado por Taylor Holmes en 1915. Sus versos evocan los horrores de la guerra a través del sonido de las botas de los militares al unísono mientras marchan hacia la contienda. La grabación ya se utilizó en el tráiler y aparece en la escena en la que Jamie (Aaron Taylor-Johnson) acompaña a su hijo Spike (Alfie Williams) para cumplir el rito de madurez de abandonar por primera vez la isla en la que sobreviven, a través de un camino que la marea oculta la mayor parte del tiempo, para adentrarse así en el continente y matar a un infectado.

Como guiño a la primera película, en ‘28 años después’ vuelve a sonar en la parte final el tema ‘East Hastings’ de Godspeed You! Black Emperor, que se usó para la escena del principio en la que Jim (Cillian Murphy) se pasea por una ciudad de Londres totalmente desierta tras la propagación del virus de la rabia.

 
 

Sparks (‘Annette’)

 
 

Uno de los directores más inclasificables del cine actual es Leos Carax, que para su película ‘Annette’ (2021) colaboró con un grupo que juega con los géneros y que nunca se ha plegado a las presiones comerciales ni a las expectativas de la industria musical, Sparks. Los hermanos Mael, Russell (voz) y Ron (teclado) –el más reconocible por su bigotillo–, auténticos referentes del glam rock en los 70 y posteriormente del synth pop, art pop o simplemente de un pop nada predecible y que no cae en clichés, no solo son los autores de las canciones, sino que firman el guion (aunque tiene truco, al tratarse de un musical) de una película que triunfó en el Festival de Cannes y en los Premios César.

Lo que parecía que iba a ser un álbum conceptual de Sparks –la banda grabó una primera versión en 2013 y pretendía presentarla en vivo, pero dejó el proyecto en ‘stand by’ tras conocer a Carax en Cannes (finalmente ese material original se publicó en 2025)– acabó convirtiéndose en una oscura ópera de más de dos horas que cuenta la historia de una pareja aparentemente perfecta de artistas, Henry, un monologuista frustrado, y Ann, una cantante de éxito, que se centra en los egos, las presiones de la fama y la autodestrucción del protagonista con el nacimiento de su hija Annette.

Dentro de la banda sonora, brilla el inicio con ‘So may we start’, en el que los hermanos Mael acaparan los focos y aparecen en el estudio de grabación interpretando la alegre y enérgica canción hasta que, en un interesante plano secuencia, echan a andar y se sumergen en los propios escenarios de la película mientras se les van sumando los actores y parte del equipo, dejando bien claro que la cinta no es un musical al uso y exhibiendo ese enfoque teatral que siempre destilan en sus composiciones.

Se trata de un efímero protagonismo que ceden al reparto en el resto de los cortes, más enfocados en la trama que en brillar musicalmente y mucho más solemnes y oscuros de lo que se podría esperar del grupo, con un Adam Driver que aborda el papel con naturalidad y desentona en ciertos momentos como cantante, ahí está ‘We love each other so much’ como ejemplo negativo y ‘You used to laugh’ como uno positivo (aunque tiene el mérito de cantar en directo y no una grabación suya en el estudio), y una Marion Cotillard que da la talla.

 
 

El grupo favorito de tu grupo favorito, con casi 30 álbumes a sus espaldas desde 1971 –cada uno de su padre y su madre, cambiando guitarras por sintetizadores con pasmosa facilidad–, documental propio –‘The Sparks Brothers’, dirigido por Edgar Wright– y colaboraciones tan curiosas como el disco conjunto con Fran Ferdinand a través del supergrupo FFS, cosecha éxito en el cine con un musical diferente, que recibió un merecido premio César a mejor banda sonora original.

El próximo proyecto de los californianos podría ser otro musical, ‘X Crucior’, junto al director John Woo, todavía en fase de desarrollo.

 
 

Vetusta Morla (‘La hija’ y ‘El amor de Andrea’)

 
 

En el ámbito nacional, una de las bandas más activas en la composición de bandas sonoras en los últimos años ha sido Vetusta Morla. Los madrileños fueron los encargados de poner música a la película ‘La hija’ (2021), dirigida por Manuel Martín Cuenca y protagonizada por Javier Gutiérrez y Patricia López Arnaiz, que cuenta con un total de catorce composiciones suyas, incluyendo un tema original, ‘Reina de las trincheras’, que sirve de apertura del filme, en el que una adolescente que se queda embarazada en un centro de menores pacta con uno de los educadores, cuya mujer no puede concebir, que les entregará el hijo si le ayudan a cambiar de vida.

 
 

Más allá de una simple colección de canciones, se trata de una banda sonora atmósferica y algo inquietante que huye de los instrumentos habituales de su discografía para crear una nueva paleta sonora principalmente electrónica, que contrasta con la naturaleza en estado puro de la película, un paraje aislado de la sierra, que entremezclan con sonidos de ambiente al estilo de la serie ‘Chernobyl’, que utilizaba el mobiliario de la propia central nuclear como un instrumento más –en la película española cobra importancia desde el sonido de la nevera y los cubiertos de la cocina hasta una puerta y el rumor del agua–.

El corazón de la banda sonora es una nana, que, según contó el guitarrista Juanma Latorre en Sensacine, querían que pareciera antigua, «como de la Guerra Civil o de los años 30», y con una letra «un poco tétrica», y que posteriormente convirtieron en la canción ‘Reina de las trincheras’.

 
 

El resultado de la película fue tan satisfactorio para la banda que también puso música a la siguiente película de Manuel Martín Cuenca, ‘El amor de Andrea’ (2023), para la que aportaron el tema principal, también llamada ‘El Amor de Andrea’, en la que canta Valeria Castro junto a Pucho. Lo curioso es que el director no les encargó ninguna canción, pero la banda sintió que era necesaria componerla como base o punto de partida para el resto de la música que iba a acompañar esta historia sobre una joven que busca recuperar el amor de su padre. Y finalmente aparece para poner el broche final a la película. La canción fue nominada a los Goya.

A estas dos bandas sonoras hay que sumar que un miembro del grupo como Guille Galván escribió la canción ‘La apuesta’ para la película ‘¿Qué te juegas?’ y Latorre compuso la banda sonora del filme ‘Teresa’.


Belle and Sebastian (‘Cosas que no se olvidan’ y ‘Días de un extraño verano’)

 
 

Una de las bandas más empleadas en el mundo de la televisión y del cine es Belle and Sebastian. El listado de canciones del grupo escocés que IMDB documenta supera las 60 referencias, desde clásicos de la pequeña pantalla como ‘Los Simpson’, ‘Las chicas Gilmore’, ‘The O. C.’, ‘One Tree Hill’, ‘The Young Pope’, ‘The killing’, ‘Cómo conocí a vuestra madre’ y ‘La casa de papel’ hasta películas de culto como ‘Juno’, ‘Alta Fidelidad’ y ‘El diablo viste de Prada’.

Belle and Sebastian es un grupo que lleva más de tres décadas como auténtico referente de un indie pop melódico e introspectivo, cuyas letras hablan sobre las pequeñas cosas de la vida desde un tono que es luminoso y triste a la vez. Surgidos en plena ola del brit pop, los escoceses siempre se desmarcaron del sonido de su época, evolucionando en cada nuevo trabajo y publicando su duodécimo álbum en 2023, ‘Late developers’, tan solo seis meses después de su anterior trabajo, ‘A bit of previous’, lo que demuestra su fertilidad creativa a pesar del paso de los años.

Por su propuesta cada vez más ecléctica no sorprende su elección para ser los autores de la banda sonora de la película ‘Días de un extraño verano’ (2019), sobre un adolescente con carácter depresivo y su más que complicada relación con su madre. La película es una adaptación de una novela gráfica y se centra en Daniel Bagnold, a quien interpreta el hijo de Nick Cave, Earl Cave, un joven enfadado con el mundo a quien le fastidian un viaje a Florida para visitar a su padre y se ve obligado a pasar las vacaciones de verano con su madre.

 
 

La banda sonora cuenta con 13 canciones compuestas por Belle and Sebastian, que mezcla material nuevo, con pistas instrumentales y varias regrabaciones de antiguos temas, como ‘I know where the summer goes’, del EP ‘This is just a modern rock song’, de 1998; ‘Get me away from here I’m dying’, de 1996, y ‘Safety valve’, un tema que Stuart Murdoch escribió antes incluso de formar el grupo.

Musicalmente, mantiene todo lo que se puede esperar de un álbum clásico de los escoceses, con delicadas armonías y la voz suave de Murdoch, y todo ese poso melancólico de siempre. Entre los nuevos temas, brilla ‘Sister Buddha’ y ‘This letter’, que sorprende por acercarse a la bossa nova, además de que los cortes instrumentales resultan atractivos por su sencillez y naturaleza tranquila a la vez que nostálgica. En general, y gracias a la regrabación de temas realmente antiguos, se trata de un regreso musical a los Belle and Sebastian de los años 90, época en la que se ambienta la película.

 
 

La otra banda sonora compuesta por el grupo es ‘Storytelling’ (‘Cosas que no se olvidan’ en castellano, estrenada en 2001 ), aunque la falta de sintonía de los miembros del grupo con el director, Todd Solondz, desembocó en que tan solo aparecen 6 minutos de su música en la película. En general, se trata de un proyecto fallido del políticamente incorrecto Solondz, conocido principalmente por una película de culto como ‘Happiness’ y cintas que abordan temas tabú como la pedofilia, la violación y el suicidio, puesto que originalmente incluía tres historias, pero la tercera fue eliminada por incluir una escena explícita de sexo homosexual y hubo contenido censurado en el resto de metraje, que se quedó en apenas 87 minutos.

El director encargó la música de la película, dividida en dos partes, ‘Ficción’ y ‘No ficción’, a Nathan Larson y a Belle and Sebastian, pero finalmente la mayor parte de la banda sonora de los escoceses y varias canciones originales escritas para la película no se utilizaron. La melodía principal aparece en la onírica ‘Fiction’, con un gran arreglo de cuerdas y piano, que se repite con diversas variantes e instrumentos en ‘Freak’, ‘Night Walk’ y ‘Fiction (Reprise’).

Otro de los temas instrumentales que destacan es ‘Fuck this shit’, en el que sobresale la armónica, mientras que las canciones ‘Wandering alone’ e ‘Storytelling’ suenan a los clásicos de la banda y ‘Big John Shaft’ es el perfecto punto y final. Lo peor del álbum es la inclusión de diálogos de la película que cortan la música, por mucho que puedan estar justificados al tratarse de una banda sonora.

 
 

Son Lux (‘Todo a la vez en todas partes’ y Thunderbolts*)

 
 
 
 

Son Lux es un proyecto de música experimental liderado por Ryan Lott, quien inició su carrera componiendo para anuncios y al que se unieron posteriormente en 2015 Ian Chang y Rafiq Bhatia. El trío, que cuenta en su discografía con seis álbumes, el último de ellos, ‘Tomorrows’, dividido en tres partes, cosechó su mayor éxito con la banda sonora de ‘Todo a la vez en todas partes’ (2022), con la que obtuvo una doble nominación a mejor banda sonora y mejor canción (‘This is a Life’) en los Óscar, y en la que aprovechó la naturaleza multiversal y poco convencional de la cinta, donde la ciencia ficción se fusiona con el kung fu, la comedia absurda y el drama familiar, para experimentar con el sonido y firmar casi 50 temas que rozan las dos horas.

 
 

Ahí están piezas tan distintas como la juguetona ‘The fanny pack’, la sonata ‘Claro de luna’ de Beethoven (que se repite en varias ocasiones), el delicado piano de ‘Wang Family Portrait’ o el dueto ‘This is a Life’ entre Mitski y David Byrne y colaboradores tan dispares como Randy Newman, principalmente conocido por ‘Toy Story’, que canta en ‘Now we’re cookin’, y Andre 3000, de Outkast, improvisando con la flauta en cuatro canciones, ‘My life without you’, ‘The boxcutter’, ‘Dog fight’ y ‘Pinky fight’. Hasta los propios miembros de Son Lux confesaron que tuvieron que aprender a tocar nuevos instrumentos para la banda sonora.

 
 
 

Con un estilo peculiar que mezcla electrónica y algo de post rock, Son Lux cuenta en su currículum cineatográfico con películas como el drama juvenil ‘Ciudades de papel’, ‘La desaparición de Eleanor Rigby’ y el ‘thriller’ ‘Mean Dreams’, siendo su última contribución en ‘Thunderbolts*’ (2025). El apartado musical suele ser bastante deficiente en lo que se refiere a Marvel, pese a la nómina de grandes compositores, desde Alan Silvestri para ‘Los Vengadores’, quizás el más recordado y el que ha optado por un estilo más clásico, hasta Ramin Djawadi, Michael Giacchino, Christophe Beck, Henry Jackman, Lorne Balfe, Bryan Tyler y Ludwig Göransson.

Para ‘Thunderbolts*’, el trío decidió crear una partitura más emotiva, según explicaron, para el grupo de antihéroes protagonista que busca redimirse de sus actos del pasado. Por eso destacan que tiene un toque más humano e íntimo en comparación con otras producciones marvelitas, aunque en otros momentos se asemejan al Hans Zimmer más épico (‘Show us the worst’ e ‘It’s Bucky’).

El último corte, ‘Thunderbolts*’, es el que mejor resume la banda sonora, al aparecer el tema principal completo, con los metales sonando a toda potencia (en muchos otros momentos suenan, pero de forma más simplista) y no tratarse de la típica música orquestal, sino que pasa por un enorme proceso de posproducción para darle un toque más moderno a la mezcla.

 
 

Cat's Eyes (The Duke of Burgundy)

 
 

El singular dúo Cat’s Eyes, formado por el cantante Faris Badwan, de la banda británica The Horrors, y la soprano y multiinstrumentista canadiense Rachel Zeffira, y cuyo primer concierto se celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano, compuso la música del drama erótico ‘The duke of Burgundy’ (2014), una historia sobre la particular relación de sumisión y dominación entre dos amantes, una experta en el mundo de las mariposas y las polillas y su criada. Badwan y Zeffira fueron galardonados por este trabajo en los Premios del Cine Europeo en 2015 como mejores compositores.

El director de la cinta, Peter Strickland, quien ya recurrió al grupo inglés Broadcast para su anterior proyecto, ‘Berberian Sound Studio’ (2012) –y que probablemente si no hubiera fallecido la cantante Trish Keenan, también se hubiera encargado de ‘The duke of Burgundy’–, buscaba una banda sonora que se acercara a piezas como el ‘Réquiem’ de Mozart (el tema central, ‘Requiem for the Duke of Burgundy’, deja ver toda esa influencia del genio de Salzburgo y captura toda su esencia y solemnidad), y les pidió como punto de partida a Badwan y Zeffira su tema ‘I knew it was over’ de su disco homónimo, publicado en 2011, cuyas canciones están repletas de órganos y ambientes fantasmagóricos. El otro álbum de Cat’s Eyes hasta la fecha, ‘Treasure House’, salió en 2016.

 
 

El dúo crea una banda sonora de enorme sensibilidad, como si fuera música de cámara, para una película con una enorme carga sensual, en la que incluyen sonidos de la naturaleza y de animales (‘Forest intro’ y ‘Night crickets’) y brindan gran protagonismo a instrumentos como el oboe, el corno inglés, el clarinete bajo, la flauta y el clavicordio (lo que le da también un toque barroco), más allá de las cuerdas, pequeños guiños modernos (sintetizadores y guitarras sutiles) y algunas piezas acompañadas por la voz operística y etérea de Zeffira, pero no de Badwan, ya que el director quería que todo quedara en manos de mujeres. Además, los temas están masterizados para sonar antiguos, como si se escucharan en un viejo tocadiscos.

Dentro del álbum, destaca la belleza de los arreglos de cuerdas de ‘Lamplight’ y el pop barroco de ‘The Duke of Burgundy’, lo más parecido a una canción al uso de toda la banda sonora, que también se fija en compositores de la talla de John Barry y Nino Rota.

 
 

Mastodon (‘Jonah Hex’)

 
 

Una de las películas de superhéroes con peor reputación de la historia es ‘Jonah Hex’. La cinta no llegó a estrenarse en las salas en España pese a ser la adaptación de un cómic de DC y contar con un reparto repleto de estrellas como Josh Brolin, John Malkovich, Megan Fox y Michael Fassbender (y en papeles más pequeños actores de la talla de Wes Bentley, Will Arnett, Michael Shannon, Lance Reddick y Jeffrey Dean Morgan). Sin embargo, comparada con estrenos más recientes como ‘Morbius’, ‘Los 4 Fantásticos’ (la de 2015), ‘Madame Web’, ‘Kraven the Hunter’, ‘¡Shazam!’, ‘The Marvels’ y ‘Eternals’, no parece tan mala.

Al menos apuesta por una banda sonora diferente, en la que el grupo de metal Mastodon, que a lo largo de sus ocho discos ha demostrado que no tiene miedo a tomar riesgos, colabora con el compositor Marco Beltrami, aunque la grabación fue caótica. El plan inicial era hacerlo con John Powell, con quien los músicos reconocieron que tenían más ‘feeling’, pero tuvo que abandonar el proyecto en uno de los numerosos virajes de una producción que fue especialmente problemática y que pasó por numerosas regrabaciones y retrasos en su estreno.

 
 

En los seis temas instrumentales que componen el EP, ‘Jonah Hex: Revenge Gets Ugly’, que la banda publicó y del que no acabaron demasiado contentos, apuestan por un rock poco progresivo y ligeramente agresivo. El que espere muchos ‘riffs’ contundentes, que se olvide. Tan solo la ágil ‘Indian theme’ y el final de ‘Clayton Boys’, tras el redoble de batería, cumplirá sus expectativas; el resto destaca por sonidos más atmosféricos y el obligatorio toque western, con los casi nueve minutos de la lúgubre ‘Death march’ como ejemplo de que abusan de ser demasiado simples y repetitivos, queriendo acercarse al doom metal de ‘riffs’ pesados de Black Sabbath, aunque con peor resultado, y careciendo de la potencia y complejidad técnica habitual de sus álbumes en la década de los 2000, siendo ‘Train assault’ lo más parecido.

Además, en el EP hay dos versiones alternativas, siendo la de ‘Death march’ la más interesante al incluir capas adicionales de guitarra, mientras que ‘Clayton boys’ es casi idéntica, lo que deja en solo cuatro composiciones originales la aportación de la banda de Atlanta a la película.

Quién sabe cómo hubiera sonado la banda sonora si se hubiera respetado la partitura original que el grupo compuso con John Powell a los mandos y para escenas que luego fueron descartadas y sustituidas por otras. Brent Hinds, cofundador y exguitarrista, quien abandonó la banda el 7 de marzo de 2025, meses antes de fallecer en un accidente de moto, llegó a declarar que era el mejor material que había compuesto, y describió como realmente frustrante el proceso de reescribir la banda sonora en solo dos semanas, con un sonido mucho más contenido que el concepto original. La sensación final es que lo que suena en la película es unos Mastodon a medio gas.


Orbital (‘Pusher’, ‘Octane: Rescate infernal’ y ‘Horizonte final’)

 
 

Si bien el tema principal del ‘remake’ de ‘El Santo’, protagonizado por Val Kilmer, es probablemente la mayor, o la más conocida, contribución de los hermanos Phil y Paul Hartnoll, Orbital, para el mundo del cine, aparte de su participación en otras cintas como ‘Mortal Kombat’ y ‘XXX’, el dúo inglés, referente absoluto de la electrónica, tocando casi todos los estilos desde el acid house y el tecno hasta el trance y trip-hop, cuenta en su enorme discografía con dos bandas sonoras completas de películas no demasiado conocidas.

 
 

La primera es ‘Octane: Rescate infernal’ (2003), sobre una madre que debe salvar a su hija adolescente de una secta, con un sonido oscuro, y bastante orgánico, que le sienta realmente bien. En general, una banda sonora atmosférica con un toque malrollero.

 
 

En el ‘remake’ británico de la película de culto danesa ‘Pusher’ (2012), del reconocido Nicolas Winding Refn, la música también es atmosférica y oscura. El dúo equilibra los fragmentos de suspense con la música de baile marca de la casa para poner la banda sonora a un día en la vida de Frank, un traficante de drogas de Londres. Como curiosidad, la película está dirigida por el español Luis Prieto, pero no llega al nivel de la trilogía ideada por Winding Refn, considerada de lo mejor del género gansteril en el cine.

 
 

Y aunque no es una banda sonora completa, no podía quedar fuera su aportación a una de las películas de ciencia ficción de culto de la década de los 90, ‘Horizonte final’ (1997). La partitura original está firmada por uno de los grandes compositores de la historia, Michael Kamen, pero el director de la cinta, Paul W. S. Anderson, famoso por hacer algunas de las peores adaptaciones de videojuegos para el cine, quería contar con el dúo tras colaborar con ellos en sus dos primeras películas, ‘Shopping’ y ‘Mortal Kombat’.

 
 

Como conocía las reticencias del estudio de entregar la banda sonora de una película de gran presupuesto a unos músicos que nunca habían compuesto una, optó por contratar a alguien de gran reputación en Hollywood como Kamen, para conseguir una mezcla de sonidos orquestales con otros más modernos. Así que los hermanos Hartnoll se reunieron con el compositor norteamericano en un teatro de Londres con una pequeña orquesta, y de esas sesiones con mucha improvisación salió la partitura original, que después pasó por el filtro electrónico de Orbital, que se dedicó a ‘samplear’ y juntar fragmentos de lo grabado con sus bases rítmicas y dio como resultado (que no es ni tan bueno como las grandes composiciones de Kamen, ‘Robin Hood’ o ‘La jungla de cristal’, ni tan novedoso como podría parecer por el enfoque electrónico) lo que suena en buena parte de la película, especialmente en las secuencias de acción y en los créditos iniciales. Por ese motivo ni Orbital ni los hermanos Hartnoll aparecen como compositores, sino como músicos adicionales.


Hidrogenesse (‘Daniela Forever’)

 
 

El dúo barcelonés Hidrogenesse, formado por Genís Segarra –ex de Astrud– y Carlos Ballesteros y cuyos inicios datan de 1996 aunque su primer ‘single’ salió publicado en el 2000, compuso la banda sonora de ‘Daniela Forever’ (2024), la última cinta de Nacho Vigalondo protagonizada por Henry Golding y Beatrice Grannò, con canciones que, según revelaron, están directamente inspiradas en música impresionista francesa, siguiendo un patrón similar a lo que hizo Wendy Carlos en muchos de sus trabajos para el cine, en los que reinterpretaba grandes clásicos con un estilo electrónico.

Se trata de la segunda colaboración entre el grupo y el cántabro tras el capítulo ‘La alarma’ de la segunda temporada del ‘remake’ moderno de ‘Historias para no dormir’ de Chicho Ibáñez Serrador. En esta ocasión el dúo contribuye con su música a crear esas atmósferas oníricas tan presentes en esta cinta deudora de ‘Olvídate de mí’ y en la que Nicolas, un DJ afincado en Madrid, participa en un ensayo clínico que le permite controlar sus sueños y, de esta forma, reanudar su relación con su novia Daniela, que falleció en un accidente de tráfico. La actriz que da vida a Daniela, la italiana Beatrice Grannò, conocida por su participación en la segunda temporada de ‘The White Lotus’, pone voz a la única canción al uso de la banda sonora, ‘Escolta la tempesta’, que el propio grupo interpreta en una escena de la película desde el Templo de Debod de Madrid.

En general, se trata de una banda sonora de canciones cortas con sonido lo-fi y un enorme peso de los sintetizadores analógicos, en la que no faltan momentos electrónicos totalmente desatados (‘I love techno’ y ‘Day walk’) y algunos originales, como el uso de un módem para la melodía en ‘The grey walls’, y hasta música que parece sacada de un videojuego (‘Pandemonium 1’).

Hidrogenesse ya llamó la atención en el medio audiovisual gracias a ‘La Mesías’, de Javier Ambrossi y Javier Calvo, donde fueron los autores de las canciones de la banda ficticia de pop cristiano Stella Maris, mientras que Raül Refree se encargó de la banda sonora de toda la serie.

 
 

Eagles of Death Metal (‘Supermaderos 2’)

 
 

‘Supermaderos’ es una de esas comedias norteamericanas de principios de siglo que calaron en el público, aunque no tanto en la crítica. La película sobre un grupo particular de policías estatales ineptos era obra de los humoristas del grupo Broken Lizard, encabezados por Jay Chandrasekhar, quien fue el director, y contaba en el reparto con un Brian Cox antes de convertirse en historia de la televisión por su papel en ‘Succession’. La secuela se hizo esperar hasta 2018 y salió adelante gracias a una campaña de ‘crowdfunding’.

La música para esta segunda parte corrió a cargo de la banda Eagles of Death Metal, uno de los proyectos paralelos de Josh Homme, líder de Queens of the Stone Age, que contribuyó con la partitura original, junto a miembros de Broken Lizard, además de una versión de Bruce Springsteen, ‘Blinded by the light’, y hasta cuatro canciones de su discografía, ‘Got the power’, ‘Complexity’, ‘Shasta Beast’ y ‘Secret plans’. Entre ellas destaca ‘Complexity’, el que fue ‘single’ principal de su cuarto disco de estudio, ‘Zipper Down’, publicado en 2015, mismo trabajo al que pertenece ‘Got the power’, mientras que ‘Shasta Beast’ aparece en ‘Death by Sexy’, de 2006; y ‘Secret plans’ en ‘Heart on’, de 2008.