Iván Ferreiro en Murcia: treinta años de canciones frente al espejo

 

Iván Ferreiro durante su actuación en Murcia. / SERGIO MERCADER

 

El artista gallego hizo viajar en el tiempo a la plaza de toros de Murcia con su gira ‘Hoy por Ayer’ en un concierto impecable y nostálgico donde demostró la vigencia de la excelsa obra de Los Piratas y sus grandes éxitos en solitario


Se pueden contar con los dedos de una mano los artistas españoles que poseen una maleta de himnos tan amplia como la de Iván Ferreiro. El gallego es la cara opuesta a quien vive de las rentas y hace descansar su pluma sobre la cómoda tinta que un día escribió. En su ADN se encuentra grabada a fuego la necesidad de continuar ampliando un legado no solamente digno y a la altura de su pasado, sino intentando superarlo cada vez que edita una nueva referencia. Es el sueño del fan que huye de aquellos que destrozan su presente a base de manosear indignamente su pasado. Iván está regalando estos meses un ‘show’ en el que repasa sus 35 años de trayectoria desde Los Piratas hasta hoy. Su gira ‘Hoy por Ayer’, además de sus éxitos en solitario, desempolva del fondo de armario canciones del proyecto que le encumbró y que no son nada habituales en su repertorio desde hace años. Un verdadero caramelo y la razón por la cual en la plaza de toros de Murcia se reunió un muy numeroso público el viernes 29 de mayo.

 

Iván Ferreiro mirando al público de la plaza de toros de Murcia. / SERGIO MERCADER

 

A las 22.00 en punto, ni un minuto de retraso, aparecieron en el escenario Iván y su banda, que en la primera parada explicaría que no podría hablar mucho ni hacer bises ni paripés innecesarios ante la obligatoriedad del recinto de terminar a las 0.00 (lo haría, exactamente, a las 0.01). Cosas de nuestra Murcia. Tras un telón-pantalla comenzó a sonar ‘Hoy por ayer’ seguida de ‘Muertos’, mientras caían en los visuales los nombres de canciones que han acompañado a Ferreiro durante su carrera.

Dos ejemplos de cómo la nostalgia nos iba a hacer de guía en el viaje de esa noche. De sus discos en solitario, ‘Casa, ahora vivo aquí’, ‘Extrema pobreza’, ‘El pensamiento circular’ o ‘S.P.N.B’ destacaron sobre el resto, si bien las más esperadas y aplaudidas fueron las concesiones a Los Piratas. Poder escuchar canciones como ‘Inerte’, ‘Jugar con los coches’, ‘Fecha caducada’ o ‘Reiniciar’ fue una gozada aun más disfrutable por el hecho de no encontrarse entre las que Iván suele llevar en su directo. Por supuesto, tampoco faltaron los grandes clásicos en Murcia: ‘El equilibrio es imposible’, ‘M’, ‘Años 80’, ‘Mi matadero clandestino’ o ‘Promesas que no valen nada’, que Iván interpretó a solas al piano, con el público dejándose la voz junto a él.

Si hubo un momento remarcable y épico, al menos para el que escribe, fue la interpretación de ‘Teching’, de nuevo con la pantalla bajada, una escenografía que recordaba a la utilizada por Lori Meyers durante la gira presentación de ‘En la espiral’. ‘Teching’ es el resumen de una época de experimentación y ampliación de sonido de Los Piratas que acabaría dando a luz a ‘Ultrasónica’, uno de los discos más grandes que ha dado este país. Sonó apabullante esa mezcla entre electrónica y distorsión al más puro estilo Radiohead, mientras Ferreiro canta a la angustia emocional. Un privilegio poder haber vivido ese momento.

 

Iván Ferreiro en Murcia. / SERGIO MERCADER

 

Para acabar, tres ases que Ferreiro se guardó bajo la manga para el final de partida: ‘Cómo conocí a vuestra madre’, ‘Turnedo’ y ‘Mi Coco’. Como siempre, cuando uno cuenta con un catálogo tan grande, siempre hay piezas que se dejan sin usar y hay quien las pudo echar en falta. ‘El mundo de Wayne’, ‘Vacío’ o ‘Quiero hacerte gritar’ podrían ser ejemplos, si bien esto no es un reproche, sino más bien un elogio a la trayectoria del genio de Nigrán.

La pluma de Iván siempre está afilada y aquellos que le seguimos casi desde que empezó esperamos ansiosamente sus nuevas canciones, pero el ejercicio de morriña y el viaje al pasado que vivimos en esta nueva gira es un regalo que bien merece la pena no dejar escapar. Dos horas donde se nos puso delante un enorme espejo en el que pudimos ver nuestro reflejo de hace veinte años.

 

Fotos de Sergio Mercader