Álvaro Rabadán: «El Murmullo Festival es el plan perfecto para descubrir una zona con una vida cultural increíble»
El director creativo del evento destaca algunas de las novedades de la segunda edición, que tendrá lugar del 19 de septiembre al 11 de octubre en Villanueva del Río Segura, Ojós, Ricote y Ulea, como la celebración de más conciertos, aparte de apostar de nuevo por todo tipo de actividades, talleres y visitas para disfrutar del Valle de Ricote dentro de la filosofía ‘slow’ que lo caracteriza
El Murmullo Festival es una propuesta diferente que permite recorrer el Valle de Ricote a través de la música, la gastronomía y diferentes experiencias vinculadas al territorio. Del 19 de septiembre al 11 de octubre, el festival pasará por Villanueva del Río Segura (19 y 20 de septiembre), Ojós (26 y 27 de septiembre), Ricote (3 y 4 de octubre) y Ulea (10 y 11 de octubre), convirtiendo cada uno de los cuatro fines de semana en una oportunidad para descubrir este entorno especial con conciertos, actividades y todo tipo de propuestas al aire libre.
En el plano estrictamente musical, la segunda edición del festival, que cuenta con la colaboración en la organización de MonkeyPro y está promovido por la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Región de Murcia y el Instituto de Turismo (ITREM), celebrará cuatro grandes conciertos los sábados por la noche: Musgö (19 de septiembre, 21 horas, en Villanueva del Río Segura), Fuensanta (26 de septiembre, 21 horas, en Ojós), Ana Alcaide (3 de octubre, 21 horas, en Ricote) y El Nido (10 de octubre, 21 horas, en Ulea). El precio de las entradas es de 10 euros (más gastos), incluyendo una cerveza, con un aforo limitado a 300 personas.
La programación musical de día, con acceso libre, contará con las actuaciones de Cristina Len, Laaza, Caamaño & Ameixeiras, Aixa, Sephardica, Alexabril, Idoipe, Hermanos Cubero, Malvariche, María de la Flor, Néstor Pardo, Albardín, Carey, Oh, Bro!, Fernando Rubio y Cecilia Lara. Los domingos también se podrá disfrutar de diferentes DJ sets a cargo de Jaleos, Renegadas, Son Loc y Huff. Además, en Ulea, el domingo 11 de octubre, a las 12 horas, tendrá lugar el ‘show’ de divulgación, humor, ciencia y música para familias de Retórico e Hipotenuso, con entrada libre.
Las entradas para talleres y conciertos están disponibles en la web de compralaentrada.
Charlamos con Álvaro Rabadán, director creativo del Murmullo Festival, sobre lo que puede esperar el público de la segunda edición del evento, que arranca este fin de semana y que en su estreno el año pasado ya fue reconocido por el Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea, en su informe ‘Lo mejor de la cultura 2025’, como uno de los seis nuevos proyectos culturales más destacados a nivel nacional, además de uno de los mejores proyectos culturales desarrollados en el entorno rural.
–En una época en la que los festivales parecen competir por ser cada vez más multitudinarios, arriesgando poco en el cartel y fomentando el consumo rápido, habéis decidido tomar la dirección contraria. ¿Cómo nace la idea de apostar por este formato original y redefinir el concepto de ‘ir de festival’?
–Este festival se enmarca dentro de un movimiento más grande, que es el ‘turismo slow’. Es un festival que nace por parte de la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes de la Comunidad, liderada por Carmen Conesa, e impulsado por el Instituto de Turismo de la Región de Murcia, con su director Juan Francisco Martínez a la cabeza. Apostamos por un ritmo más lento, sin masificaciones, que pone en valor un territorio rural. Es un festival de periferia, lejos del centro de una gran ciudad. También es una opción para la gente que necesite un ritmo diferente, que no quiera que haya solapes, que no busque un festival muy grande.
–Desde la perspectiva de la industria musical, ¿crees que los festivales de este tipo, con aforos reducidos y pensados para disfrutar de los pueblos y de la música sin prisas, pueden consolidarse como una opción complementaria de los macrofestivales?
–Este festival sí que creo que se puede consolidar como una opción complementaria, porque viene a llenar el hueco que dejan esos grandes eventos. Es muy complementario a cualquier otro tipo de actividad, porque, además, es un festival pensado para disfrutar en familia. Se puede ir con niños, con mascotas... Es un festival que se enmarca muy bien dentro de una opción turística, de una escapada de fin de semana. Entonces, ya no es solo por la música. La música es la banda sonora del festival, porque son muchas las actividades que se pueden hacer a nivel de talleres, de visitas, de conocer la gastronomía y el lugar. Conocer cómo vive la gente del Valle de Ricote. Es un plan de fin de semana en el que descubres una zona con una vida cultural increíble. Por eso considero que es una opción muy complementaria.
–Aunque esas actividades paralelas (talleres, rutas, visitas guiadas, experiencias culturales, catas gastronómicas…) tienen tanto peso como los conciertos, ¿cómo cuida el Murmullo Festival la experiencia puramente musical?
–La experiencia puramente musical la cuidamos desde el sentido de que está muy filtrada, muy cribada por nuestro director, Álex Jiménez. Es una música de raíz. Una programación que se complementa muy bien con el entorno porque propone una experiencia muy atemporal, muy clásica, muy folclórica de toda la vida, muy tradicional, pero, a la misma vez, con unos tintes de electrónica y de vanguardia, puesto que resignifica mucho el territorio. Entonces, solo por la experiencia musical creo que ya merece la pena visitar el Murmullo.
Conciertos celebrados en la primera edición del festival, en los que se disfruta de la música y del entorno natural y patrimonial.
–Este año se celebrarán más de 20 conciertos. La Mar de Músicas destaca en cada edición a un país distinto y la mayoría de los festivales se centran en un género musical concreto. ¿En qué os habéis basado vosotros para elegir a vuestros artistas?
–La Mar de Músicas está haciendo una labor increíble desde hace muchos años. Nosotros nos hemos basado en varias cosas. Primero, en que fuera una música de territorio, una música folclórica en el que se vea representada, por supuesto, la Región de Murcia, con un porcentaje alto de artistas locales. Por otro lado, que se vea toda la variedad de folclore nacional y, por primera vez, internacional, con Fuensanta, que es una compositora y cantante mexicana que está afincada en Ámsterdam, para dar un toque, como decíamos, tradicional, pero a la misma vez vanguardista. También en la manera de expresar esa música, de cómo transmitir ese folclore con un lenguaje nuevo. Además, tenemos un porcentaje muy alto de mujeres en el cartel. Creo que ronda el 70%, que también suele ser algo que no ocurre en los grandes festivales.
–¿Cuáles son las citas musicales (y no musicales) más recomendables?
–Pues lo normal sería hacer referencia a los ‘cabezas de cartel’ que tenemos, como Ana Alcaide, El Nido, Fuensanta y Musgö, el concierto que abre en Villanueva del Río Segura. Pero realmente todos los conciertos, los de las 13.00, 16.00 y 18.00 horas, merecen la pena porque son como un crisol, un abanico de estilos, y además en los lugares en los que actúan son preciosos. Todos tienen la misma importancia, por eso en el cartel tampoco queríamos poner a ninguno con la tipografía más grande que a otros, porque realmente Murmullo es un festival que quiere poner en valor a cada uno de sus artistas. Yo también recomendaría particularmente los talleres, porque creo que es una manera de aprender y de descubrir cómo funciona un territorio gracias a sus oficios: cómo se bordaba, la estampación natural, la elaboración de perfumes naturales, el arte de la caligrafía andalusí… Y, por supuesto, las rutas guiadas y las visitas cítricas en las que van a descubrir en un lugar increíble cómo funciona en la huerta el regadío centenario, cómo funciona la gran variedad de cultivos cítricos que hay en el Valle de Ricote, que es de herencia andalusí. Esos talleres y visitas además están limitados, por lo que recomiendo a la gente que saque las entradas cuanto antes.
“Apostamos por la música de raíz. El folclore regional, nacional y, por primera vez, internacional, pero también con unos tintes de electrónica y de vanguardia. Transmitir ese folclore con un lenguaje nuevo. Solo por la experiencia musical creo que ya merece la pena visitar el Murmullo Festival”
–Teniendo en cuenta vuestro compromiso para poner en valor el Valle de Ricote, pero también mitigar el impacto ambiental, ¿qué retos técnicos presenta sonorizar entornos naturales para hacer los conciertos?
–Uno de los retos principales es llevar todo el material y convertir espacios naturales y patrimoniales, donde nunca ha habido nada, en un recinto adecuado, con todo lo que conlleva a nivel de sonido, de seguridad... Otro de los desafíos más difíciles es cuidar el entorno, a nivel de sostenibilidad, a nivel de seguridad, de accesos, de limpieza. Nuestro Escenario Murmullo, el de los sábados por la noche, no tienen una pantalla trasera. El fondo del escenario siempre es el espacio patrimonial; nosotros llevamos dos pantallas laterales, como dos torres que van a ambos lados del escenario para enmarcarlo, con lo cual los artistas están fusionados directamente con la naturaleza, con los espacios patrimoniales. El hecho de poder crear un escenario así, un perímetro de seguridad, unos accesos, unos baños, una barra y, por supuesto, todo el material técnico de sonido y la iluminación, pues ese es uno de los retos más grandes. Lo importante es cuidar el entorno y poner en valor al Valle.
–El festival ya fue reconocido el año pasado por el Observatorio de la Cultura como uno de los proyectos culturales más destacados de España y una de las iniciativas más relevantes en el medio rural. ¿Qué objetivos os habéis marcado para esta segunda edición?
–El reconocimiento del año pasado para nosotros fue superimportante por lo que supone para un festival en su primera edición, y ese Observatorio de la Cultura lo representan cientos de personas especializadas en el mundo de la cultura, del arte, y de la industria… Para nosotros fue como hacer una primera película que te nominan al Goya. Fue inesperado y lo vivimos con mucho orgullo. Realmente el objetivo marcado para la segunda edición, principalmente, es de continuidad, y de seguir cumpliendo con unos estándares altos. Y, por supuesto, el año pasado nos reconocieron como evento destacado cultural y rural, y ahora trabajamos buscando la excelencia, pero tampoco nos obsesiona: estamos trabajando para el festival de la misma manera que si no nos hubieran reconocido, es decir, no lo hacemos por la búsqueda de un reconocimiento. Ese reconocimiento ha funcionado más bien como un combustible que nos permite seguir trabajando con más ganas, si cabe.
Visitas guiadas y actividades en la primera edición del Murmullo Festival en los cuatro municipios: Villanueva del Río Segura, Ulea, Ojós y Ricote.
–¿Sentís que esta segunda edición es la que realmente definirá qué es Murmullo Festival? ¿Qué os ha obligado a replantearos la primera?
–Pues la primera edición nos ayudó a replantearnos un poco el horario, la programación diaria. Lo que creo que hemos intentado mejorar, y creo que lo hemos conseguido, es añadir más conciertos a lo largo del día para que los asistentes siempre tengan algo que hacer desde las 10 de la mañana hasta el fin de la jornada. Durante todo el día tendrán actividades y música, dentro del ritmo ‘slow’ del festival. No habrá momentos de bajón, será un festival sin solapes y las cosas se irán sucediendo durante todo el día sin prisa pero sin pausa. Como nos gusta decir, al ritmo que marca el río.
–¿Cómo ha sido la respuesta de los vecinos y ayuntamientos para acoger las actividades?
–Estamos muy contentos porque nos dan tanto como nosotros les damos a ellos. Nuestra misión es poner el Valle de Ricote en valor, por eso desde el principio no queríamos ni gentrificar los cuatro pueblos, ni tampoco molestar o ridiculizar a sus habitantes. Murmullo no es un festival que pasa, monta, desmonta y se va. La idea siempre ha sido consultar y generar actividades junto a ellos. De hecho, en el mercado ‘km 0’ cada uno de los municipios está representado por un puesto de comida o artesanía. También hemos contado con ellos para la difusión y la logística, por supuesto. Realmente estamos muy contentos con su participación y con la respuesta que nos están dando.
–¿Qué sensación esperáis que se lleve el público al terminar esta segunda edición?
–Esperamos que se vayan contentos de haber conocido el Valle de Ricote, si no lo conocían, y si ya lo hacían previamente, de haberlo disfrutado como nunca antes. Que redescubran este territorio maravilloso con una explosión de actividades en las que tienen gastronomía, talleres, visitas... Que todo el pueblo está en una fiesta constante y con una banda sonora de lujo. Que llegues como asistente a un festival y te vayas sintiendo que formas parte del pueblo y que te tratan como un vecino más. De hecho, alguno de los organizadores de la primera edición ya vivía en el Valle previamente, o se ha mudado después. Así que queremos que en Murmullo la gente se sienta como en casa.